Leer Apocalipsis: Construí el Tren Infinito (Novela) Capítulo 11 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Clang, clang.
Conducir en plena noche cerrada por una ruta desconocida era, claramente, una decisión poco sensata. El estruendo del tren ya había atraído los aullidos de los zombis del exterior.
Al darse cuenta de que no podían seguir así, Lin Xian corrió rápidamente hacia la cabina de control.
—Estamos a punto de llegar a la vía elevada del Tercer Anillo. Tal vez podamos detenernos allí un rato —sugirió Chen Sixuan, como si hubiera percibido de inmediato las preocupaciones de Lin Xian y le ofreciera enseguida una solución viable.
—¡Nos sirve! —Lin Xian asintió.
Detenerse en el puente elevado sería mucho más seguro: los dejaría lejos del suelo, donde la mayoría de los zombis no podría alcanzarlos. Sin embargo, lo que más preocupaba a Lin Xian en ese momento era aquel gigante blanco con el que se habían topado antes.
Screech—
Después de detener el tren sobre la vía elevada, Lin Xian apagó de inmediato todas las luces interiores. Al mismo tiempo, mantuvo la vista puesta en cualquier movimiento del exterior.
—¿Qué era esa cosa de hace un momento? —preguntó Chen Sixuan, con el rostro pálido.
Lin Xian negó con la cabeza.
—Quién sabe. Si esa cosa decide ir a por nosotros, ya será mucho si salimos vivos y con la piel apenas pegada al cuerpo.
—Entonces, ¿qué hacemos ahora? ¿Esperar hasta que amanezca para salir de la ciudad? —insistió Chen Sixuan.
—Ese es el plan. Cerca de la Estación Jiang hay un almacén de carga. Mañana iremos a echar un vistazo y, después de eso, deberíamos poder salir de la ciudad.
En realidad, Lin Xian tenía otro objetivo en mente. Quería ver si podía encontrar una locomotora eléctrica en la Estación Jiang. En esa era, la base industrial estaba casi completamente electrificada. Sin embargo, las locomotoras eléctricas no tenían motor propio y dependían de la electricidad del sistema de catenaria para alimentar sus motores de tracción. Una vez que la red eléctrica ferroviaria dejaba de funcionar, esas bestias mecánicas no eran más que peso muerto, tendidas sobre las vías sin prácticamente ningún valor.
Claro, para la mayoría no valían nada, pero para Lin Xian era otra historia.
Desde antes había contemplado la idea de acoplar una locomotora eléctrica como generador de respaldo. Cuando él usara sus habilidades para impulsar el tren hacia adelante, la locomotora eléctrica podría transformar la energía cinética en electricidad almacenada. Incluso con una eficiencia de apenas un 30 o 40 %, seguiría proporcionando energía al tren durante sus periodos de descanso. Eso permitiría establecer temporalmente un ciclo de “energía infinita” para mover el tren y alimentar otros sistemas a bordo.
La Estación Jiang era un gran centro ferroviario. Si allí encontraba lo que necesitaba, más adelante se ahorraría mucho trabajo.
—¿Has comido algo? —preguntó Lin Xian, girándose para mirar a Chen Sixuan. Notó lo exhausta que se veía. Aunque por fin había logrado comer algo ese día y recuperar un poco de fuerzas, llevaba más de dos meses sobreviviendo sola en una vivienda sumida en la oscuridad absoluta. Su estado mental llevaba ya tiempo al borde del colapso.
Después de presenciar antes la trágica muerte del director Liang y de enfrentarse luego al ataque de aquella criatura aterradora, ahora estaba visiblemente sacudida, con la mente casi desligada de la realidad.
—Yo... —Chen Sixuan vaciló. Su voz sonó baja y tímida cuando respondió—. Acabo de ordenar el agua y la comida. Haciendo un cálculo aproximado, si comemos solo una vez al día, apenas nos alcanzará para un mes.
Al decir eso, en su tono se deslizó un rastro de culpa. Sin consultarlo con él, ya se había incluido a sí misma y a Lin Xian en ese cálculo de “una comida al día”; Lin Xian no le había dicho expresamente que pudiera comer al mismo ritmo que él.
La mirada de Lin Xian vaciló un instante mientras dirigía la vista hacia el primer vagón. Para ese momento, Chen Sixuan ya había ordenado todo. Las camas y los sofás estaban colocados con pulcritud, con almohadas y mantas bien acomodadas. Aparte del televisor plano, que ella no sabía cómo instalar, y de la cama con estructura de acero, que todavía no había sido soldada, el primer vagón había pasado de parecer la guarida desordenada de un vagabundo a un pequeño espacio acogedor de una sola habitación. Después de meses viviendo bajo el miedo del apocalipsis, ver aquello hizo que ambos sintieran unas inmensas ganas de recostarse y dormir.
Lin Xian caminó hasta el estante de almacenamiento, tomó una lata de fruta y se la entregó a Chen Sixuan.
—Toma, come esto. Luego vete a dormir un rato.
—¿Eh? —exclamó Chen Sixuan, sorprendida. Su voz delataba a la vez asombro y vacilación mientras miraba la lata en su mano. En sus ojos se mezclaban el deseo y la inquietud.
La fruta dulce y tentadora despertó de inmediato su apetito, pero las palabras de Lin Xian, “vete a dormir”, la dejaron aturdida un instante y su mente empezó a divagar.
—G-Gracias... —murmuró, tomando obedientemente la lata. Se sentó en el sofá, la abrió y dio un sorbo.
La dulzura fue tan intensa que pareció despertar cada célula de su cuerpo, llenándola de una extraña sensación de alivio y alegría.
En ese momento, Chen Sixuan sintió que la cabeza le daba vueltas y que su conciencia se volvía borrosa. Comió la fruta a grandes bocados, y un pensamiento tenue empezó a emerger en su mente.
Qué dulce... qué rico... Solo quiero dormir.
Ay... ¿qué importa que yo sea la profesora y él el alumno? En un mundo así, él no es más que un hombre y yo no soy más que una mujer.
Además, él es un usuario de habilidades. Me salvó la vida. Hasta mi vida ya es suya... ¿Qué más hay que pensar? Si quiere algo, entonces que así sea.
Ese pensamiento resonó en su mente como el susurro de un demonio, haciéndola estremecerse. Su cuerpo se tensó y, de forma inconsciente, apretó las piernas. Era una sensación aterradora y, al mismo tiempo, extrañamente liberadora, como si abandonar sus antiguos principios le diera una embriagadora sensación de libertad.
Muy pronto, Chen Sixuan terminó toda la lata de fruta. Se puso de pie, pero se quedó a medio movimiento, como si de pronto hubiera recordado algo. Se volvió, agarró su mochila y sacó un pequeño objeto, que apretó con fuerza en la mano antes de sentarse en silencio en el borde de la cama.
Al mismo tiempo, Lin Xian estaba en el tercer vagón, usando su habilidad para reparar la compuerta hidráulica dañada. Cuando regresó al primer vagón y vio a Chen Sixuan sentada en la cama con la cabeza baja, frunció el ceño.
—¿Qué haces sentada ahí? Ve a dormir de una vez. Esta noche vamos a turnarnos para vigilar, así que descansa ahora y luego te tocará levantarte.
Al oír eso, Chen Sixuan levantó la cabeza, sorprendida, y en su expresión pasó fugazmente una mezcla de emociones.
—Ah... ah, okay.
Su rostro se sonrojó de golpe, entre avergonzada y frustrada. Se levantó rápidamente, caminó hasta el sofá, se quitó los zapatos y se acostó. El pequeño objeto que había tenido en la mano volvió discretamente al interior de la mochila.
Lin Xian tomó una botella de agua, y su mirada aguda no pasó por alto el nerviosismo de Chen Sixuan. Aun así, no era el tipo de persona que dejaba que sus pensamientos fueran gobernados por el deseo. Ni siquiera sabían si realmente habían logrado dejar atrás al gigante blanco. En un momento como ese, cuando la vida pendía de un hilo, solo un idiota gastaría energía pensando en algo que no fuera estrictamente vital.
Luego, Lin Xian se dirigió al segundo vagón. La misteriosa jovencita seguía profundamente dormida, lo que le resultaba bastante extraño.
A esas alturas, llevaba ya casi veinte horas durmiendo, desde la noche anterior hasta ahora. ¿De verdad estaba dormida o solo fingía?
Con el ceño fruncido, Lin Xian se agachó frente a ella y extendió la mano para pellizcarle las suaves mejillas redondeadas.
—Oye, si sigues fingiendo dormir, te voy a tirar a la carretera.
—¡Despierta!
—¡Te voy a bajar los pantalones!
—Oh, ¿rositas, eh...?
A pesar de sus tonterías, la chica siguió durmiendo plácidamente, con una expresión serena. Sus largas pestañas temblaron ligeramente, dejando a Lin Xian con una cierta sensación de derrota.
Si no fuera por la misteriosa y desconocida habilidad que parecía poseer, Lin Xian ni siquiera se habría planteado salvarla. En el mejor de los casos, podía resultar ser una carga inofensiva, pero quién sabía si al despertar acabaría convirtiéndose en una ayuda o en una amenaza.
A medida que la noche se hacía más profunda, la temperatura cayó en picada. Lin Xian soltó un suspiro impotente y cargó a la chica hasta el primer vagón. Para entonces, Chen Sixuan ya se había quedado profundamente dormida, agotada. Él dejó a la muchacha en el sofá, al lado de Chen Sixuan, y cubrió a ambas con mantas gruesas completamente nuevas.
—Bueno, tener un tren entero lleno de bellezas tampoco suena nada mal —murmuró para sí mismo.
Miró a las dos mujeres dormidas: una deslumbrantemente hermosa, de temperamento suave y elegante; la otra delicada y encantadora, como un capullo a punto de florecer. Sin saber por qué, una extraña satisfacción algo canalla brotó dentro de él.

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Estás leyendo el capítulo 11 de Apocalipsis: Construí el Tren Infinito (Novela), un novela. Cuando los desastres naturales se desataron sin control, con frío extremo y tormentas propagándose sin fin… Cuando el mundo mutó, los zombis surgieron como mareas y aparecieron horrores inquietantes… Cuando descendió el… Este capítulo tiene publicado el 25 de junio de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Apocalipsis: Construí el Tren Infinito (Novela) tiene 542 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.