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Leer Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela) Capítulo 889 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La gente se llena de energía cuando tiene algo que celebrar. Así se sentía Qing Shui en ese momento; para nada cansado. Al contrario, tenía tanta energía que le daban ganas de volver a matar al Jiao Dorado o incluso de intentar domarlo… Sin embargo, esto no era más que una ilusión. Los humanos debían aprender a contentarse con lo que tenían. Domar una bestia demoníaca requería una gran cantidad de energía espiritual. Por eso, los Domadores de Bestias no poseían muchas bestias demoníacas, sino que se esforzaban por elegir las adecuadas. De lo contrario, si alguien pudiera domar un ejército de bestias demoníacas, ¿acaso no sería invencible? Dado que todos tenían una cantidad limitada de energía espiritual, incluso los mejores Domadores de Bestias solo podían poseer un número limitado de bestias demoníacas. Qing Shui ya estaba satisfecho. Percibía que había alcanzado el máximo número de bestias demoníacas que podía controlar con su energía espiritual actual. La conexión entre un domador de bestias y su bestia demoníaca se basaba en la telepatía, la cual requería una gran cantidad de energía espiritual. Por eso Qing Shui solo había domado a la Araña Demoníaca de Cinco Cabezas después de haberse vuelto más poderoso. De otro modo, solo habría podido usarla para refinar demonios. Esta era también la razón por la que Qing Shui nunca había dejado de entrenar su energía espiritual. Había sido aprisionado por la mujer en el ataúd de cristal precisamente porque su energía espiritual era demasiado débil, pero había obtenido un gran beneficio de ello. Sin esa mujer, su Reino del Inmortal de Jade Violeta no habría alcanzado el séptimo nivel y su energía espiritual no sería tan poderosa. Jamás habría obtenido algunas de las hierbas medicinales que posee ni se le habría ocurrido ir al Continente Divino de la Victoria Oriental. En cierto modo, la fuente de su fuerza actual se reduce a esa mujer. Desafortunadamente, Qing Shui no sabía qué pensar de ella… Su principal objetivo al ir a las Montañas Penetrantes al Cielo era buscar la Hierba Penetrante al Cielo. Todo lo demás era secundario. Mientras su fuerza siguiera aumentando, mantendría una actitud abierta ante las situaciones que se le presentaran. Llegó muy rápido a la morada de la Araña Demoníaca de Cinco Cabezas, pero la cueva era enorme. Qing Shui siguió a la Araña Demoníaca de Cinco Cabezas al interior de la cueva y, a medida que se adentraban, el entorno se volvía más oscuro. Por suerte, el oro, la jadeíta y otras piedras preciosas brillaban con intensidad precisamente en la oscuridad. Qing Shui no esperaba encontrar nada de eso en la cueva de las arañas, y mucho menos tesoros como esos. Aquello le produjo una sensación extraña. En efecto, en el Continente Central existían personas singulares que requerían oro y gemas preciosas para su cultivo, pues estas poseían una especie de Qi espiritual. Curiosamente, la Araña Demoníaca de Cinco Cabezas no pertenecía a esta categoría. Cuando Qing Shui le preguntó sobre los brillantes objetos preciosos, pareció incapaz de darle una respuesta clara. En fin, tenía mucho espacio en el Reino del Inmortal de Jade Violeta. Nadie se quejaría jamás de que tuviera demasiado dinero, así que Qing Shui, lógicamente, guardó todas esas cosas en su reino. Entre los objetos se incluían cristales de bestias demoníacas que podían usarse para forjar equipo, alquimia y refinamiento demoníaco. Aunque eran inferiores al núcleo de una bestia demoníaca, seguían siendo muy valiosos, sobre todo si habían pertenecido a una bestia demoníaca poderosa. La cantidad de objetos no era excesiva ni escasa. Había muchos núcleos de bestias demoníacas, quizá restos de las comidas de la araña demoníaca, pero nada en particular llamaba la atención de Qing Shui. Su Araña Demoníaca de Cinco Cabezas no poseía una fuerza temible antes de su transformación, y dudaba que una sola bestia demoníaca pudiera albergar algo especial. Con esto en mente, no sintió ninguna decepción. Como ya se encontraba allí y se hacía tarde, Qing Shui decidió explorar el lugar. Podría descansar un día antes de volver a buscar la Hierba Penetrante del Cielo. Con su Araña Demoníaca de Cinco Cabezas, ahorraría mucho tiempo. Las bestias demoníacas poseen un olfato muy desarrollado y sentidos muy agudos en general. Con su Araña Demoníaca de Cinco Cabezas, ninguna otra bestia demoníaca se atrevía a acercarse. Como no tenía mucho que hacer, Qing Shui decidió investigar las estadísticas de su Araña Demoníaca de Cinco Cabezas. Lo primero que debía comprobar era su velocidad. Qing Shui quería ver cómo se comparaba. Consumió una Píldora de Viento y una Fruta Agilizadora, pero aun así no pudo igualar la velocidad de la Araña Demoníaca de Cinco Cabezas. Estaba a otro nivel… Ahora, Qing Shui podía ver claramente la diferencia entre un Santo Marcial de Alto Nivel y un Emperador Marcial. A continuación, hizo que la Araña Demoníaca de Cinco Cabezas entrara en su modo de Seda de Araña Voladora, que podía quintuplicar su velocidad. Quería comprobar qué velocidad alcanzaría. Qing Shui se acobardó al verlo. Podría matarlo en segundos si quisiera… Existía una enorme e insalvable brecha entre los reinos de Santo Marcial y Emperador Marcial. Todo resultaba ridículo en comparación con la fuerza absoluta, pues uno ni siquiera tendría tiempo de reaccionar. Antes de su gran avance, Qing Shui ya había presenciado el aterrador poder de su Red de Veneno Corrosivo. Ahora incluso había un aura verde brillante en la red. A pesar de su increíble aumento de poder tras alcanzar el nivel de Emperador Marcial, Qing Shui supuso que la tenue aura verde debía ser el resultado de consumir la Píldora Carmesí. Cuando la telaraña cayó, Qing Shui intentó usar su Bola de Llama Primordial para quemarla, pero esta vez descubrió que sus Llamas Primordiales tardaban muchísimo en atravesar la telaraña… Qing Shui se sentía a la vez feliz y algo desanimado. Sin embargo, pensó que era natural que una bestia demoníaca Emperador Marcial poseyera tales talentos. De otro modo, no podría competir con otras bestias de su mismo nivel. Si tan solo pudiera quemar y destruir la telaraña, no habría tenido problemas para enfrentarse al Jiao Dorado. En cualquier caso, su Bola de Fuego Primigenia siempre había sido así. Ya era muy poderosa, sobre todo después de haber alcanzado la etapa de gran éxito con su Corazón de Roc. En definitiva, dado que la Araña Demoníaca de Cinco Cabezas era suya, si su Telaraña Venenosa Corrosiva era poderosa, aún le sería beneficiosa. Sabía que se volvería más fuerte al alcanzar el siguiente nivel. Por ahora, tendría que depender de su Araña Demoníaca de Cinco Cabezas. La trataría como a su compañera de combate más cercana y la llevaría consigo a dondequiera que fuera, tal como los domadores de bestias trataban a sus demonios como a sus hijos. Sin que se diera cuenta, cayó la noche. Qing Shui y su Araña Demoníaca de Cinco Cabezas regresaron a la cueva de la montaña y montó una tienda de campaña. Cuando llegó el momento oportuno, Qing Shui llevó a su Araña Demoníaca de Cinco Cabezas al Reino del Inmortal de Jade Violeta. El Reino del Inmortal de Jade Violeta estaba bastante concurrido ahora. Había alrededor de 500 arañas y 1000 abejas reinas emperadoras de jade… Qing Shui recorría su Reino del Inmortal de Jade Violeta, observando. Aunque tras subir de nivel su Reino del Inmortal de Jade Violeta había quedado una vasta extensión de terreno sin cultivar, había logrado delimitar su jardín de hierbas. El Árbol Frutero del Espíritu de Jade prosperaba en el Reino del Inmortal de Jade Violeta. El árbol era bastante resistente y no se había visto muy afectado cuando él conservó únicamente sus raíces principales, las “espirituales”, y lo trasplantó al reino. Qing Shui se acercó al biombo de las Magníficas Montañas y Ríos y se sentó en su Trono Imperial de Tutor Hu Wei, frente a los ocho Retratos de Belleza que colgaban del biombo. Qing Shui los contempló uno por uno. El primer retrato era el de Di Chen. De repente se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que no la veía. Desde que se marchó con su maestro, no la había vuelto a ver. Se preguntó cuán poderosa sería ahora y anhelaba verla pronto. Cada una de las damas del dibujo era de una belleza sin parangón. Qing Shui no lograba definir su relación con Di Chen. Probablemente no podía considerarse estable. Esta vez, cuando pasó por el Continente Central, no la buscó, pero ahora se preguntaba si había hecho lo correcto. Wenren Wushuang se encontraba en la residencia Qing. Qing Shui estaba seguro de que nunca la abandonaría y que la acompañaría hasta que ambos fueran ancianos, pues ella estaba completamente sola. Yiye Jiange era su amiga y su maestra. Más importante aún, lo conocía muy bien. Era su esposa de nombre, pero Qing Shui no sabía cómo tratarla. Parecía carecer de ambiciones mundanas, o al menos por el momento. Quizás si lograba eliminar la Cresta del Rey León en el futuro, eso cambiaría. ¡Hai Dongqing! Qing Shui casi se había olvidado de aquella mujer. Ella le había dicho que lo esperaría sin importar cuánto tiempo pasara. Se preguntaba si sería cierto y cómo debía responder. Su relación con ella le parecía casi milagrosa. De hecho, el destino que compartía con cada una de esas mujeres increíbles le resultaba sumamente misterioso y milagroso. Qing Shui sonrió al mirar a Canghai Mingyue. Ya era su esposa consentida. Recordaba la impresión que le causó verla por primera vez: su belleza capaz de derribar reinos, ese desdén innato en la mirada. Ya tenía dos hijos con ella. Seguramente ya eran mucho más altos. ¡Señora Duanmu! Qing Shui tampoco había visto a esa mujer en mucho tiempo. Se obligó a no pensar en ello, pues sus problemas no tenían fácil solución. No le importaba su edad ni que ya tuviera una hija. Sin embargo, a ella parecía preocuparle mucho. Pensando en su hija, Qing Shui sabía que les sería difícil llegar a una solución adecuada. Nadie podría ayudarla si no lograba superar sus propios prejuicios. Tal vez fuera porque aún era demasiado joven. ¿Podrían cambiar las cosas dentro de diez o veinte años? Qing Shui negó con la cabeza, dándose cuenta de que tenía bastantes problemas, sobre todo en lo que respecta a las relaciones. La impotencia que sentía al pensar en esos asuntos lo incomodaba. Era como si simplemente no pudiera controlarse. Qing Shui esperaba que la naturaleza siguiera su curso, pero sabía que había cosas que no podía controlar. Negó con la cabeza y miró el último retrato. Era el dibujo de la mujer en el ataúd de cristal. Sus rasgos gélidos eran de una belleza escalofriante y permanecieron así incluso después de aquella experiencia maravillosa. Qing Shui no pudo evitar recordar los acontecimientos de aquel día. De repente, Qing Shui sintió como si su alma hubiera sido transportada a otro lugar. Al mirar a su alrededor, supo que había llegado a un entorno similar al «sueño entre el mar de flores”. Era un plano ilusorio y Qing Shui sintió una profunda tristeza. Dentro del plano ilusorio, vio un salón de cristal. Sin duda, debía de ser aquella mujer en el ataúd de cristal. Al fin y al cabo, estaba viendo su retrato. Qing Shui sintió un repentino temor a volver a encontrarse con ella. No sabía por qué, aunque sabía que no podía matarlo en un plano ilusorio como ese. Ni siquiera temía que lo matara, sobre todo porque le había perdonado la vida antes. Qing Shui se encontraba en el centro del palacio de cristal. No muy lejos de él, divisó a una mujer de extraordinaria belleza, con una mirada gélida que denotaba su feroz independencia. Era la mujer que más se asemejaba a una verdadera diosa. Llevaba el cabello recogido en un moño alto, las cejas suavemente arqueadas y una belleza natural sin maquillaje. Poseía una belleza celestial, propia de una diosa. Su vestido blanco no lograba ocultar su figura espléndida: esos hombros tan característicos, la curva de esos pechos que podían robar el alma, una cintura de satén ondeante, que parecía esculpida a la perfección por los dioses. Incluso sus piernas, desnudas como el jade, irradiaban un tenue brillo cristalino… Ella emanaba un aura sagrada que repelía cualquier tipo de profanación. Era el tipo de mujer a la que Qing Shui pensaba que nadie debía acercarse. No es que fuera fría, sino que poseía una indiferencia innata que parecía emanar de su alma. Qing Shui no pudo encontrar una explicación adecuada para su aparición. Solo sabía que se trataba de una especie de conexión a través de sus consciencias, a pesar de la distancia. Lo único que pudo deducir fue que este suceso estaba relacionado con los Retratos de la Belleza.
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Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela) Capítulo 889

Estás leyendo el capítulo 889 de Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela), un novela. Un guerrero humano que cultiva la Antigua Técnica de Fortalecimiento ha trascendido las dimensiones y ha llegado a Kyushu. Junto a doce deslumbrantes bellezas de aspecto inigualable en su generación, ¿será capaz de… Este capítulo tiene publicado el 14 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela) tiene 942 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.