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Leer Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela) Capítulo 879 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La dama solo apareció a la hora de comer. Aún vestía su traje dorado de fénix y esbozaba una leve sonrisa. Su belleza era noble y elegante, elegante hasta la médula. Tomando una pierna de carne bien asada del brasero, se sentó junto a Qing Shui, ya que era el único lugar libre que quedaba. Dentro de la cueva había mesas y sillas que pertenecían a Qing Shui. Las había comprado en la tienda de muebles de la Ciudad del Sur y ahora las estaban usando. Eran unas joyas, impecables, sin una sola mota de polvo. Cuando la señora salió y se percató de todo aquello, se quedó atónita por un momento. Después, dirigió la mirada hacia Qing Shu. Solo él sería capaz de comportarse con tanto lujo. ¿Qué tan grande era exactamente su dispositivo de almacenamiento espacial? Ese conjunto de mesa y sillas ocupaba mucho espacio. Aunque la señora pensaba en todo esto, seguía sentada a su lado. Dando pequeños bocados, continuaba reflexionando. La sopa, el estofado y demás platos que se servían cerca desprendían un aroma tentador que les llegó al alma. Con solo olerlo, ya sentían una ligera impaciencia y un deseo irresistible de devorarlo todo de inmediato. Todos los demás devoraban la comida sin importarles su apariencia. Solo la dama no tenía prisa. Aunque comía más rápido que otras veces, seguía siendo grácil y elegante. Su forma de comer resultaba tan atractiva que a los demás les costaba resistirse a mirarla, pues la observaban con deleite. Era un verdadero espectáculo para la vista. Así como su forma de hablar y su presencia hacían que la gente sintiera que no la habían visto ni oído lo suficiente, se trataba de una belleza que no requería posesión. Cuando las personas se topan con una existencia perfecta, ya sea un paisaje, un entorno, una construcción, un objeto o una persona, experimentan la sensación de no haber visto suficiente y una apreciación que nace del corazón . Esto se consideró una muestra de aprecio, al menos durante un tiempo. Al hablar de muebles, Qing Shui pensó en Di Chen y en la Cama Inmortal. Esa cama siempre la acompañaba y la seguía a dondequiera que iba. Era una gran ventaja, una lástima que no pudiera practicar su oficio. Últimamente no se había molestado en ocuparse de ello y ni siquiera había pensado en eso. Los buenos muebles, armarios, mesas y sillas, cortinas, alfombras, camas, todo era incomparablemente valioso, ya que la mayoría estaban hechos de madera preciosa, y algunos incluso contenían profundos principios. Qing Shui decidió que podría investigar esto en el futuro y no ahora. Tras comer aquella carne aceitosa, Qing Shui se dio cuenta de que la postura de la señora al comer seguía siendo la misma, sin ningún cambio. No como la de aquellos ancianos, que no hablaban mucho y tenían las manos cubiertas de aceite. Se consumió tanta carne y sopa. Algunos ancianos fueron a lavar los platos, pues les resultaría vergonzoso comer solo por “ancianía”. Además, no tenían derecho a comportarse como mayores frente a aquel joven, ya que este no pertenecía al clan Mu… Tras recogerlo todo, todos decidieron descansar por la tarde antes de partir a la mañana siguiente. Qing Shui decidió dar un paseo por los alrededores para familiarizarse con el entorno de las Montañas que Penetran el Cielo. La mujer observó cómo Qin Shui salía y regresaba a su tienda. Se dio cuenta de que quería aclimatarse al entorno, pues deseaba adentrarse más en él. Al partir, Qing Shui siguió el valle de la montaña. El valle era ancho en la parte baja y se iba estrechando progresivamente a medida que ascendía, hasta convertirse finalmente en un sendero estrecho. Tras caminar un rato, Qing Shui negó con la cabeza y suspiró: “Señorita, no hace falta que me siga así. Es mejor que caminemos juntos”. Tras decir eso, Qing Shui se dio la vuelta. Detrás de una gran piedra, la joven del clan Mu salió con una expresión ligeramente avergonzada. Mirando a Qing Shui, se acercó lentamente. Estaba preocupada por él y quería que estuviera lo más a salvo posible, ya que, al fin y al cabo, ella y los demás miembros de la familia lo habían traído consigo. “¿Te preocupa que corra algún peligro?” preguntó Qing Shui con una sonrisa mientras miraba a la elegante y absolutamente hermosa dama que tenía delante. “Sé que eres fuerte y que insistes en encontrar la Hierba Penetrante del Cielo. Aún me considero familiarizada con este lugar. Además, también puedes ver que tengo algo peculiar. ¿Puedo acompañarte? Prometo que el Clan Mu hará todo lo posible para garantizar tu seguridad” preguntó la mujer tras pensarlo un momento. “¡No!” respondió Qing Shu con franqueza. Al oír su respuesta inmediata, se sobresaltó; nunca antes la habían rechazado así. Se quedó boquiabierta un rato antes de sonreír. Parecía haber descubierto de repente que, inconscientemente, ya había perdido la libertad y los principios que antes tenía. Sentía que en ese momento no era ella misma. “No me digas que una persona más no equivale a tener una esperanza más. Además, conozco mejor este lugar y las Montañas que Penetran el Cielo que tú” respondió la señora en voz baja mientras miraba a Qing Shui. “Sé que lo haces por mi bienestar, pero no necesitas correr este tipo de riesgos. Tranquilo, si de verdad hubiera algún problema, la familia Mu no te culparía” dijo Qing Shui mientras negaba con la cabeza. La señora rió con amargura durante un rato. No sabía cómo se sentía ahora, después de que aquel hombre la ignorara una y otra vez. Además, había actuado así de forma inesperada. Era algo que jamás se le habría ocurrido antes. No sabía por qué. ¿Sería simple curiosidad? La familia Mu le había pedido que lo cuidara. Pero esa no era la razón; por lo tanto, la razón actual era ella misma. Se sentía dividida. Era la primera vez que conocía a un hombre al que no odiaba y que, además, era muy fuerte, mucho más fuerte que aquel grupo de genios fanfarrones de la capital del condado… Definitivamente, ella no se había enamorado de él. Era muy racional. Además, sabía que tendría que casarse con alguien en el futuro, por lo que debía tomar las riendas de su futuro. Y con esto intentaba darse una oportunidad. Desde la vez anterior, sobre todo antes de estar en la tienda de campaña, lo había pensado muchísimas veces antes de tomar la decisión. Sin embargo, aquel hombre parecía no tener ninguna intención de acercarse a ella. La gente era así. Antes, dondequiera que fuera, la gente la rodeaba. De hecho, muchos hombres consideraban conocer a la señorita Mu como un gran honor. Hablar con ella los emocionaba durante días… Sin embargo, no sentía nada por esas personas, como si fueran dos personas en un campo de batalla, destinadas a no estar nunca juntas… No había forma de acercarse ni de tener intimidad, y siempre estarían en una situación donde una de ellas pisotearía a la otra. Ella no quería ese tipo de vida. Aunque en ese momento no lo sabía todo sobre aquel hombre, sabía que podría estar a su lado en un escenario. Tenía la idea de intentarlo, pues no quería desaprovechar la oportunidad. Sin embargo, él parecía no tener ese plan… “¿Ahora nos consideramos amigos?” preguntó la mujer a Qing Shui, mirando a su alrededor, pero sin mirarlo a él. Temía que la descubriera. “¡Sí, deberíamos!” respondió Qing Shui con una sonrisa. No quería mentirle. Quizás ahora eran amigos, pero al marcharse no sabía si volvería. Tras la despedida, los cambios del mundo podrían hacerla olvidar quién era. Tras escuchar las palabras de Qing Shui, ella, con su inteligencia característica, pudo percibir la falta de convicción en su tono. Él le había dado esos objetos e insistió en dárselos incluso antes de que ella le pidiera nada. En realidad, no tenía intención de exigir nada, pues no creía que él pudiera sacarlos. Por lo tanto, solo ahora comprendía por qué insistía tanto en dárselos. No quería deberle nada. Seguro que sacó todas sus cosas de valor, mientras ella pensaba en las píldoras medicinales, el vino, las especias… Ambas permanecieron en silencio. La señora, además, era muy orgullosa. Tras encontrarse en tal situación, aunque lo había pensado detenidamente y deseaba conversar con Qing Shui, no supo cómo iniciar la conversación. Las acciones de Qing Shui la hicieron muy feliz. Si él hubiera tomado la iniciativa y la hubiera cortejado, como los demás discípulos del clan aristocrático, no le habría caído bien, pero no le habría preocupado. Sin embargo, ahora le resultaba difícil expresar sus sentimientos. “Me resulta más fácil huir solo. Tengo una técnica de escape. Vine al Continente Divino de la Victoria Oriental en busca de la Hierba Penetrante del Cielo. Soy del Continente Nube Verde. Quizás nunca regrese al Continente Divino de la Victoria Oriental” dijo Qing Shui lentamente con una sonrisa. Incluso si volviera, parecía imposible que se encontraran en un lugar tan grande como el Continente Divino de la Victoria Oriental; además, podría simplemente evitarla. Qing Shui parecía haberlo intuido, pero simplemente no lo creía. Aunque se podría decir que él y esa mujer prácticamente convivían e incluso comían juntos, no creía que aquella mujer, que hacía sentir inferiores a Dong Yan y Sun Yan, pudiera fijarse en él. Si le resultara tan fácil que le cayera bien alguien, no esperaría a conocerlo. Sin embargo, Qing Shui repitió esas palabras. Aunque no lo expresó claramente, quería que ella actuara como si él tuviera muchas relaciones, recordando la vez anterior en que la mujer le había tomado la mano. No sabía si había sido involuntario o a propósito. Qing Shui negó con la cabeza; los asuntos de relaciones son lo más agotador. “¡Vayamos juntos!”, dijo la señora mientras sonreía a Qing Shui, pareciendo, en efecto, haber dejado atrás muchas cosas. “¡Bueno!" “Podríamos decir que tenemos una afinidad predestinada. Nuestros nombres constan de dos palabras y, además, ambos tenemos el apellido Qing. Yo me llamo Mu Qing” dijo la señora mientras caminaba. “Me llamo Qing Shui y vengo del Continente Nube Verde” dijo Qing Shui con una sonrisa. Ya le había contado todo eso antes solo para que ella supiera sus intenciones. Ahora que lo sabía, ser su amigo no era malo. Ahora era diferente. Ahora se trataba de hacer amigos. Los dos siguieron caminando a lo largo del valle de la montaña. Apenas crecía vegetación en las rocas. Si la había, se encontraba a mitad de la montaña o en los acantilados y precipicios. Qing Shui fue expandiendo lentamente su consciencia. Estas eran las Montañas que Penetran el Cielo y podían encontrarse con peligro en cualquier momento. “¡Sin duda amas a tu esposa!” dijo Mu Qing en una pregunta aparentemente casual. El cuerpo de Qing Shui se puso rígido de repente. Solo pudo reír con amargura mientras respondía: «Sí, los quiero mucho”. Qing Shui no quería ocultárselo. Esperaba que esto hiciera que una persona orgullosa como ella perdiera el interés en él. La pregunta que ella hacía debía referirse a la dama del ataúd de cristal. Al oír la respuesta de Qing Shui, la mujer se sobresaltó, pues él había dicho que las amaba. Sin embargo, lo comprendió enseguida. Sería muy raro que un hombre como él tuviera una sola mujer. Podía pensar en ello, pero en el fondo prefería no hacerlo. Rápidamente se dio cuenta de que ella era la que tenía pensamientos y él no tenía ninguno sobre ella. Además, él también la había rechazado. Al pensar en ello, la invadió una sensación indescriptible. Siempre había dado por sentado que no tenía nada que envidiarle a aquella mujer, pues no se sentía inferior antes de conocerla. Había visto el retrato que él había pintado. Aquella mujer era muy hermosa, incluso la más hermosa que jamás había visto; sin embargo, ella sentía que tampoco tenía nada que envidiarle… Las mujeres son obstinadas, y cuanto más bella era una, más obstinada era. Ella también seguía esta tendencia y, además, creía firmemente en ella. Se sentía muy racional y creía ser capaz de comprender con claridad qué tipo de persona era un hombre. Lucharía por la persona que había elegido, aunque eso no significara que tuviera que casarse con él.
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Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela) Capítulo 879

Estás leyendo el capítulo 879 de Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela), un novela. Un guerrero humano que cultiva la Antigua Técnica de Fortalecimiento ha trascendido las dimensiones y ha llegado a Kyushu. Junto a doce deslumbrantes bellezas de aspecto inigualable en su generación, ¿será capaz de… Este capítulo tiene publicado el 13 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela) tiene 942 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.