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Leer Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela) Capítulo 815 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Tras reflexionar un momento, Qing Shui asintió con firmeza y dijo: «Si Liu-Li está de acuerdo, la llevaré a la Puerta del Demonio. Para ser sincero, Liu-Li siempre ha pensado en ti y en tu esposa. Ambos son como unos verdaderos padres para ella, por todo el amor y el cuidado que le han brindado para que sea quien es ahora”. El hombre soltó una carcajada al oír las palabras de Qing Shui. Luego, la miró y dijo: «No nos equivocamos contigo. Lo pensé mucho antes de decirle la verdad. Ahora todavía no sé si hice lo correcto o si fue lo peor que he hecho en mi vida”. El padre adoptivo de Huoyun Liu-Li dejó escapar un pesado suspiro mientras cuestionaba su propia decisión. “Entiendo cómo te sientes. Yo también tengo una hija, que ahora tiene 21 años. Verás, en realidad no soy su padre biológico. Sus padres le fueron arrebatados cuando era muy pequeña, dejándola con un profundo resentimiento que desconocía. Después de eso, su tía la crió. Tuve que hacerme pasar por su marido para poder mostrarle a mi querida hija el amor de una familia. Hasta el día de hoy, todavía no tengo el valor de contarle la verdad sobre su verdadera identidad. Temo que se desmorone si supiera su verdadero pasado”. Qing Shui esbozó una sonrisa forzada al pensar en el trágico pasado de Luan Luan. El padre adoptivo quedó impactado por lo que acababa de enterarse de Qing Shui. Sin embargo, le dedicó una sonrisa reconfortante y le dijo: «Esa chica, Liu-Li, tiene mucha suerte de haberte conocido. Me alegra mucho saberlo”. “Te equivocas, tío. Soy yo quien tiene la suerte de haber conocido a Liu-Li. Hemos estado juntos en las buenas y en las malas durante casi diez años” dijo Qing Shui, recordando el momento en la Ciudad del Sur donde Liu-Li casi pierde la vida. Todavía sentía un escalofrío recorrerle la espalda cada vez que lo recordaba. Por la tarde, Qing Shui y Huoyun Liu-Li dieron un paseo por la Ciudad de los Cien Kilómetros, ya que ambos disponían de tiempo libre. Huoyun Liu-Li estaba feliz; se sentía satisfecha con solo estar al lado de Qing Shui. Tras un rato, llegaron frente a la farmacia del clan Qing. En aquel entonces, el clan Qing había permitido que el clan Shi cuidara de la finca antes de marcharse, por lo que la farmacia aún podía permanecer abierta. El clan Qing también había pensado que tal vez algún día podrían regresar y quedarse allí de nuevo durante un tiempo. “Liu-Li, entremos a ver qué tal. Hace mucho que no venimos. Me da nostalgia ver este lugar” dijo Qing Shui con una sonrisa, indicándole a Huoyun Liu-Li que entrara en la Farmacia del Clan Qing para ver qué había cambiado tras su larga ausencia. “De acuerdo, yo también extrañaba este lugar” dijo Huoyun Liu-Li con una sonrisa radiante. Al entrar, encontraron a tres personas en la tienda de hierbas medicinales. El jardín medicinal se conservaba en excelente estado, pues las hierbas parecían crecer sanas y fuertes. Aquellas tres personas eran quienes habían restaurado el jardín y cuidado con esmero las hierbas. Aunque llevaba mucho tiempo sin revisar el jardín, no se veía ni una sola hierba fuera de lugar. El personal contratado por el clan Shi se encargaba regularmente de la limpieza del lugar, como lo demostraba el impecable aspecto del jardín y del edificio. Qing Shui y Huoyun Liu-Li saludaron y se presentaron a los tres cuidadores antes de entrar al edificio. Las habitaciones estaban impecablemente limpias, pero los somieres estaban sin edredones, ya que los habían guardado en el armario antes de su partida. “Qing Shui, ¿qué tal si nos quedamos aquí esta noche?” dijo Huoyun Liu-Li mientras le guiñaba un ojo seductoramente. “¿Es porque este lugar es tranquilo y nadie te oirá si haces mucho ruido?” Qing Shui soltó una risita. “¡Canalla! ¿Es eso en lo único que piensas todos los días?” Huoyun Liu-Li se burló tímidamente. Huoyun Liu-Li lucía un vestido violeta que realzaba su exquisita belleza. Poseía una figura naturalmente esbelta, que había cautivado a Qing Shui. Desde el primer momento en que la vio, supo que era especial. La primera impresión que le dio no fue la de una belleza capaz de cautivar a una ciudad entera, sino simplemente la de una dama de rostro hermoso y atractivo. Pero con el paso del tiempo, su belleza interior y su seducción comenzaron a manifestarse a través de su elegante aura, lo que le impidió resistirse a su encanto. Qing Shui la jaló bruscamente y salió de la farmacia, llamándola súcubo. Si seguían en ese edificio, presentía que terminarían teniendo sexo en cualquier momento. Cuando ya casi oscurecía, subió al Ave de Fuego con Huoyun Liu-Li y regresaron a la Aldea Qing. De camino, Qing Shui vislumbró el paisaje que se extendía a sus pies y quedó atónito durante un buen rato. ¡El pantano de las diez mil tortugas! No vio nada fuera de lo común en el pantano, pero de repente pensó en la poderosa bestia demoníaca que habitaba sus aguas. Recordó los valiosos objetos que había pescado, así como las pertenencias del Maestro de Arte. Este recuerdo le dio a Qing Shui una nueva idea. En aquel entonces, su cultivo era moderado. Tras sobrevivir al ataque de la bestia demoníaca, concluyó que esta no era muy fuerte, quizá del nivel de un Santo Marcial. Con su poder actual, la bestia demoníaca de nivel Santo Marcial no representaba ningún desafío para él. Así que decidió ir a pescar al pantano en unos días, con la esperanza de encontrarla de nuevo. Para ser sincero, Qing Shui ya no sentía curiosidad por aquella bestia demoníaca; al fin y al cabo, era solo un Santo Marcial en su etapa inicial. Sin embargo, dado que se había topado con ella en el Pantano de las Diez Mil Tortugas, aún le intrigaban un poco sus habilidades y su origen. La mayoría de los miembros del Clan Qing habían decidido quedarse en la Aldea Qing unos días antes de regresar al Palacio Celestial. Decidieron no permanecer más en la Ciudad de las Cien Millas. Además, el único lugar que Qing Luo añoraba era la Aldea Qing, no la Ciudad de las Cien Millas. Quienes aún desearan visitar la Ciudad de las Cien Millas podían hacerlo mediante una montura voladora, ya que sería rápido y cómodo. Había pasado el Año Nuevo. Shi Qingzhuang regresó a vivir con el clan Shi, mientras que Huoyun Liu-Li volvió a la herrería Nube de Fuego para pasar más tiempo con sus padres adoptivos. Por otro lado, Mingyue Gelou, Canghai Mingyue, Yiye Jiange y Wenren Wu-shuang se alojaron en la farmacia del clan Qing, en la Ciudad de las Cien Millas. Qing Luo, Lin Zhanha y los demás miembros del clan Qing permanecieron en la aldea Qing. Qing Yi, junto con algunos tíos y tías, también se quedó en la aldea. Qing Shui no tenía preferencia, así que podía quedarse donde quisiera. De todos modos, el viaje entre la Aldea Qing y la Ciudad de las Cien Millas era bastante corto. Aparte de la excursión entre la ciudad de las Cien Millas y la aldea Qing, no tenía mucho que hacer. Sin embargo, hoy Qing Shi fue a buscar a Qing Shui para hablar con él, pero se trabó al encontrar las palabras. Qing Shi tardó un rato en calmarse y dijo: «Qing Shui, necesito tu ayuda esta vez”. Le sorprendió la actitud de Qing Shi. Era raro que actuara así, a menos que se encontrara ante un problema real. Qing Shi rió y dijo: «Cuéntame. Si no es nada grave, te ayudaré en lo que pueda”. Qing Shi esbozó una sonrisa y expresó su preocupación: “Por supuesto que no es nada cruel… Si Qing Shui puede ayudarme, entonces sin duda funcionará”. “Cuéntanos. ¿De qué se trata?” insistió Qing Shui con una sonrisa impasible. Él también sentía cierta curiosidad. “Quiero casarme con Xiang Yuan del clan Xiang.” Qing Shui recordó lo que había sucedido hacía casi diez años, cuando aún vivía en la Ciudad de las Cien Millas. En el clan Xiang había dos damas distinguidas: la voluptuosa Xiang Yuan y la delicada Xiang Bao. En aquellos días, Qing Shi y Xiang Yuan siempre jugaban juntos. Cuando el clan Qing tuvo que abandonar la Ciudad de las Cien Millas, Qing Shi se resistió a separarse de Xiang Yuan. Parecía que había reavivado la chispa del romance entre ellos durante su breve estancia en la Ciudad de las Cien Millas. “Entonces, como tu tío, te ayudaré con la propuesta de matrimonio” respondió Qing Shui con alegría y rapidez, aceptando ayudar a Qing Shi. “Mis palabras tal vez tengan poca influencia en su familia. Por favor, le ruego que me ayude con la propuesta” suplicó Qing Shi angustiada. Qing Shui no dijo nada más. Se dirigió directamente al clan Xiang y propuso matrimonio a la familia de Xiang Yuan en nombre de Qing Shi. Naturalmente, el clan Xiang acogió con ilusión la unión, pues creían que esta virtud había sido bendecida por su antepasado. Tras todos estos años, el clan Qing actual era muy diferente al de antaño: se había vuelto más fuerte e influyente. Cuando visitó al clan Xiang, vio a la joven que conocía, convertida en una mujer distinguida: Xiang Bao. El delicado rostro de la niña se había transformado en el de una mujer elegante. Había crecido, casi más alta que una mujer promedio, y su porte irradiaba una gracia natural. Xiang Bao se había casado y tenía dos hijos; después de todo, ya tenía treinta años. Mientras un Guerrero Marcial alcanzara la fuerza de un Xiantian, 30 o incluso 40 años se considerarían jóvenes adultos. Sin embargo, la situación era distinta para los habitantes de la Ciudad de las Cien Millas y la Aldea Qing. La juventud de un humano común se extendía hasta los 50 años, con una esperanza de vida promedio de 160 años o más. Si bien algunos humanos podían vivir hasta los 200 años, eran muy pocos. Únicamente aquellos con la fuerza de un Houtian en su máximo esplendor podían superar los 200 años. En esencia, la mayoría de edad para la gente común se situaba en los 16 años. Si bien esa era la edad legal para casarse y tener hijos, la mayoría no lo hacía hasta los 25 años o más. Casarse a los 30 o 40 años era, por así decirlo, una rareza. Cuando Xiang Bao vio a Qing Shui después de años sin verse, lo saludó con una cálida sonrisa y le dijo: «¡Cómo estás, Qing Shui! ¡Cuánto tiempo sin vernos!”. Aquella alegría podría ser una respuesta automática de una madre o la expresión de nostalgia hacia un viejo amigo. Qing Shui sonrió aún más. Su voz era tan agradable como siempre, pero con un toque de madurez. El hombre que pudiera casarse con alguien tan exquisita como ella debía de ser muy afortunado. Estoy bien. ¿Y tú? Qing Shui le devolvió el saludo con una sonrisa sincera. Aún recordaba su época en la Ciudad de las Cien Millas, sobre todo los tres choques que la hicieron caer al suelo. Le invadió la nostalgia al recordar aquellos momentos. Qing Shui no pudo evitar reírse al evocar esos instantes inolvidables. No es de extrañar que existiera el dicho: «Crea muchos recuerdos en tu juventud que duren para siempre”. Incluso si esos recuerdos eran nefastos, uno nunca estaría solo al llegar a la plenitud de su vida, pues los recuerdos eran lo único que quedaba para contar una historia y revivir esos momentos con infinita paciencia. Los recuerdos eran, sin duda, algo maravilloso. Xiang Bao tuvo que marcharse antes de que pudieran entablar una breve conversación. Dada su situación, no era apropiado que se involucrara con Qing Shui más de lo necesario. Mientras la observaba alejarse, una sutil melancolía lo invadió al instante. Una persona conoce a mucha gente a lo largo de su vida. La mayoría pasa desapercibida, mientras que unas pocas logran cruzarse en su camino y entablar una relación. Algunas personas se quedan y otras se van; este es el patrón fundamental de la interacción humana. La despedida siempre es una experiencia melancólica, porque, como dicen, «la despedida es una dulce pena”. Sin embargo, Qing Shui no se vio tan afectado por Xiang Bao como creía, pero su encuentro sí le hizo recordar a personas que había conocido a lo largo de su vida, como Yu He. Qing Shui se enteró de su partida del Clan Yu hacía solo unos días, después de haberse reunido con Yu Donghao en la Ciudad de las Cien Millas. Luego estaban Qing Hanye, el anciano Yun del clan Feng, Gongsun Jianwu y las hermanas del clan Jin… Tras confirmarse el matrimonio entre Qing Shi y Xiang Yuan, el clan Qing organizó un banquete para anunciar oficialmente a Qing Shi y Xiang Yuan como marido y mujer. En esta ocasión, Xiang Yuan partiría con Qing Shi de regreso al Palacio Celestial como miembro oficial del clan Qing. Como pariente, Qing Shui jamás olvidaría tratar al Clan Xiang con respeto. Les dejó algunos obsequios que el Clan Xiang consideraba valiosos, como preciosas píldoras medicinales y pieles de animales. Qing Yi ya había visitado a los padres adoptivos de Huoyun Liu-Li en la Herrería Nube de Fuego para confirmar el parentesco entre Qing Shui y Huoyun Liu-Li. Los regalos de compromiso ya se habían enviado y la lista de invitados estaba lista. Por supuesto, no olvidarían preparar un banquete para celebrar oficialmente su unión como marido y mujer. ……… El asunto personal de Qing Shi se había resuelto, al igual que el de Qing You, cuando se encontraban en la capital del continente. La dama llamada Chaoyang era ahora oficialmente la mujer de Qing You. Todos los miembros de la tercera generación del Clan Qing eran ya capaces de formar su propia familia. El menor, Qing Bei, también estaba envejeciendo. Qing Zi, por otro lado, ya había cumplido los cuarenta. Por suerte, los miembros del Clan Qing habían superado el nivel Xiantian, así que incluso a los cuarenta años se les seguía considerando jóvenes. Sin embargo, en cuanto a cultivo, Qing Zi no había alcanzado el mismo nivel que los demás. Después de que Qing Shui hubo terminado sus preparativos para regresar al Palacio Celestial, decidió volver a visitar el Pantano de las Diez Mil Tortugas y echar un vistazo al lugar. En cuanto se decidió, partió hacia el Pantano de las Diez Mil Tortugas. No le preocupaba demasiado su seguridad, pues no había nada que temer. Un poco de curiosidad bastó para impulsarlo a dirigirse al pantano. Además, Qing Shui quería volver a intentar pescar. El Pantano de las Diez Mil Tortugas era una zona restringida de la Ciudad de las Cien Millas. Jamás veía a nadie más dentro del pantano. Algunos, tan curiosos como él, se adentraban en él solo para perder la vida. Las bestias demoníacas que habitaban el Pantano de las Diez Mil Tortugas eran conocidas por su ferocidad e implacabilidad entre los habitantes de la Ciudad de las Cien Millas. Qing Shui estaba muy emocionado por volver al pantano; sabía que obtendría muchos beneficios, como la vez anterior. El público consideraba ese lugar una zona peligrosa, pero para él era un paraíso. Qing Shui, con una mentalidad codiciosa, esperaba poder obtener mayores beneficios esta vez.
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Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela) Capítulo 815

Estás leyendo el capítulo 815 de Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela), un novela. Un guerrero humano que cultiva la Antigua Técnica de Fortalecimiento ha trascendido las dimensiones y ha llegado a Kyushu. Junto a doce deslumbrantes bellezas de aspecto inigualable en su generación, ¿será capaz de… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela) tiene 962 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.