Leer Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela) Capítulo 676 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Qing Shui regresó a la residencia Di para curarse las heridas. Aunque había ganado la batalla, sus desafortunadas lesiones preocupaban a todos. El ambiente en el clan Di era sombrío, como si una densa nube oscura cubriera el cielo sobre la residencia.
Qing Shui no tenía ningún interés en el botín de guerra que había saqueado de la Secta de los Diez Mil Venenos y del Clan Sima. Regaló todos los objetos a los miembros del Clan Di porque no les encontraba utilidad. Nada de eso le importaría si su vida corriera grave peligro.
Cuando regresó a la residencia Di, ya era casi mediodía. Después de que Qing Shui se aseara y se cambiara de ropa, recuperó el brillo en su rostro. Como aún no sentía los «ataques” del Gusano Mordedor de Médula, se encontraba bien y con mucha energía.
Di Chen, por otro lado, permaneció en silencio junto a Qing Shui, con la mirada perdida en el vacío. Desde que Qing Shui resultó herida, la expresión de aprensión en su rostro no había cambiado.
Era la primera vez que se preocupaba y sentía ansiedad por un hombre. Solo ahora se daba cuenta de lo terribles que eran esas emociones. Todos tenían la capacidad de ser codiciosos, y Di Chen no era diferente. En su corazón, Qing Shui siempre le pertenecería a ella y a nadie más.
Mientras tanto, Qing Shui se preguntaba si la imagen del Buda Dorado reaparecería y lo salvaría de nuevo. Anhelaba que llegara ese momento, pero sabía perfectamente que no debía depositar todas sus esperanzas únicamente en la imagen del Buda Dorado, pues eso sería un riesgo enorme.
“Chen 'er, no te preocupes. La vida y la muerte siempre las dicta el destino. Además, no es probable que muera por culpa del gusano pronto” dijo Qing Shui, abrazando casualmente a Di Chen por la espalda mientras reía entre dientes.
Di Chen no opuso resistencia alguna. Rodeó suavemente a Qing Shui con sus brazos y le devolvió el abrazo mientras apoyaba la cabeza en su pecho.
Qing Shui se sentía sumamente a gusto abrazando a una mujer tan hermosa como Di Chen. Aunque aquella maravillosa sensación le hacía sentir muy a gusto, no tenía ningún pensamiento de hacerle nada pervertido.
Aunque Di Chen hubiera querido tener intimidad con él en ese preciso instante, él se habría negado rotundamente. Si hubiera sobrevivido, habría aceptado la oportunidad con los brazos abiertos, pero en ese momento, su estado actual se lo impedía.
“¡No vuelvas a mencionar la palabra “muerte”!” dijo Di Chen en voz baja. Estaba sumida en un torbellino de emociones y se la veía visiblemente desanimada.
Qing Shui jamás habría imaginado que Di Chen se viera afectada emocionalmente por un hombre, y menos aún por alguien como él. Aquella mujer, que parecía haber descendido de los cielos, había sido arrastrada al mundo de los mortales por su culpa.
Se inclinó hacia su frente y le dijo suavemente: “¡Salgamos a dar un paseo!”
“¡Bueno!"
El calor del sol de la tarde aún era intenso, pero eso no suponía ningún problema para los guerreros de Qing Shui y Di Chen. Además, caminaban bajo la sombra de los altos árboles plantados a lo largo de las calles. Cada árbol, frondoso y de unos cincuenta metros de altura, lucía una profusión de hojas y ramas. Si bien no alcanzaban a cubrir toda la calle, los árboles a ambos lados les proporcionaban cierta protección contra los rayos del sol.
Qing Shui y Di Chen caminaban por el lado derecho del sendero, a la sombra. El paisaje era magnífico. Para Qing Shui, en ese momento, el tiempo parecía eterno. Quizás presentía la cercanía de la muerte, o tal vez se resistía a abandonar el mundo de los vivos.
Negó rápidamente con la cabeza y forzó una sonrisa. Qing Shui sentía que no debía morir a ningún precio. No podía permitirse morir ahora, así que estaba decidido a encontrar la forma de expulsar al Gusano Devorador de Médula de su cuerpo. El gusano era como una espina clavada en su espalda, y representaba la mayor amenaza para su vida. En cualquier momento, el gusano podía arrebatársela sin previo aviso.
“Chen, si muero, y digo «si” muero, espero que puedas mantener la noticia de mi muerte alejada del clan Qing” dijo Qing Shui mientras caminaba lentamente junto a Di Chen.
Qing Shui no quería que su madre supiera de su situación. Él también tenía hijos, así que sabía lo doloroso que sería para ella saber que su hijo moriría pronto. Deseaba que su madre se cuidara bien por el bien de sus nietos. Además, sentía mucha pena por Mingyue y las demás mujeres de casa cada vez que pensaba en ellas.
“No vas a morir. Jamás podrás morir. Prométeme que no te rendirás. Soy tu mujer, ¿recuerdas? Prometiste cuidarme bien. Jamás me casaré con nadie más que contigo en lo que resta de mi vida. Si mueres, moriré contigo” dijo Di Chen con voz seria, clavando la mirada en Qing Shui. Él sabía que su determinación era sincera y no dudaba de su veracidad.
“Prométemelo, por favor, no vuelvas a comportarte así jamás” dijo Qing Shui, apretándole las manos con fuerza. No sabía qué más decir.
“¡Mira, ese es Qing Shui!”
Desde algún lugar lejano, alguien pronunciaba su nombre en voz alta.
“Sí, así es. Ese es Qing Shui. Mira a la hermosa dama que está a su lado, esa es la joven del clan Di.”
“Se complementan muy bien. Solo un hombre de su talla podría ser adecuado para una doncella tan hermosa como la joven de Di Clan.”
…………
En el lapso de una mañana, el nombre de Qing Shui ya se había extendido por todo el País de las Siete Estrellas. A ojos de la generación más joven, Qing Shui era su máximo representante, merecedor del título de héroe por haber derrotado él solo al Maestro de la Secta de los Diez Mil Venenos con sus propios poderes. Su nombre era ahora conocido en todo el Continente Central.
Lamentablemente, muchos ya se habían enterado de que Qing Shui había contraído la infección por el gusano mordedor de médula y sabían que era un milagro que siguiera con vida. Por eso, muchos sintieron lástima por él, pero otros se alegraron al saber que pronto le llegaría el final de sus días en la tierra.
Por supuesto, la generación más joven que adoraba a Qing Shui a veces lo amaba y a veces lo odiaba. Sin embargo, también lo idolatraban enormemente, por lo que ni siquiera tenían ganas de envidiar su nuevo estatus; sabían que jamás podrían lograr lo que Qing Shui ya había conseguido en toda su vida.
De repente, Qing Shui sintió un fuerte dolor de cabeza. Su rostro palideció y luego se puso rojo gradualmente.
Casualmente, se encontraban en una zona más apartada, con un pabellón a pocos metros. Qing Shui no sentía la necesidad de consumir de inmediato el Loto del Aura del Buda Dorado, así que Di Chen, con cuidado, lo condujo paso a paso hacia el pabellón.
“Que nadie me moleste.”
En cuanto terminó esta frase, Qing Shui invocó rápidamente a su Ave de Fuego, al Elefante Gigante de Diamante, a la Reina Abeja Venenosa del Emperador de Jade y a su legión de Abejas del Emperador de Jade, así como a la Mariposa de Color Oro-Plata, colocando a cada una de las bestias demoníacas a su alrededor.
“¡De acuerdo!” exclamó Di Chen presa del pánico. Observó con expresión preocupada cómo se desarrollaba toda la escena.
¡Se sumergió rápidamente en su mar de consciencia!
Qing Shui decidió sumergirse rápidamente, y al entrar en el mar de la consciencia, se quedó paralizado. Lo que vio fue al cerebro detrás de su actual dolor insoportable: ¡el Gusano Mordedor de Médula!
El Gusano Devorador de Médula, que antes tenía el tamaño de un pulgar humano, ahora había crecido hasta alcanzar el tamaño de una pequeña colina. El gusano parecía más feroz y aterrador, y Qing Shui parecía una minúscula mota en comparación cuando ambos estaban juntos.
Qing Shui sintió un deseo irrefrenable de llorar. Sin embargo, mientras pudiera localizar al gusano, su tamaño no importaba demasiado. Al menos, Qing Shui podría intentar luchar contra él. Al mirar a su alrededor, todo parecía etéreo en el mar de la consciencia.
Aunque no percibía ningún cambio en sus poderes, el gusano ya se había vuelto más fuerte y poseía un poder insondable. Este gusano inmundo era ahora incluso más fuerte que el Maestro de Secta Qianxi Ye de la Secta de los Diez Mil Venenos.
En esta dimensión, Qing Shui carecía de sus talismanes, armas y la técnica Vajra para Someter Demonios del Elefante Gigante de Diamante. Si intentaba luchar contra el Gusano Mordisqueador de Médula, las probabilidades de perder eran altísimas. A pesar de las adversidades, no podía retirarse y no tenía otra opción.
¡Ojos dorados y ardientes!
¡Qi del Emperador!
Qing Shui aplicó de inmediato dos tipos de habilidades debilitantes al gusano. Debido a su tamaño descomunal, era casi imposible que el gusano evadiera sus Ojos Dorados Ardientes y el Qi del Emperador. Sin embargo, Qing Shui quedó asombrado al ver que el gusano realmente se debilitaba con sus habilidades.
Los Ojos Dorados Ardientes le habían arrebatado al gusano la fuerza equivalente a mil países, y el Qi del Emperador, la de unos dos mil. De ser así, este gigante ya había alcanzado una fuerza equivalente a la de unos diez mil países antes de debilitarse.
Qing Shui calculó que el Gusano Mordisqueador de Médula aún no había alcanzado el reino de Santo Marcial Supremo, pero estaba a tan solo un paso de superarlo. Aun así, Qing Shui se sentía completamente impotente; le quedaba un largo camino por recorrer antes de poder intentar derrotarlo.
Al Gusano Devorador de Médula le quedaban unos 7000 países de fuerza, pero aun así era mucho más fuerte que Qing Shui en ese momento. Qing Shui no sabía cómo derrotar al gusano que le doblaba en fuerza sin su Espada de la Osa Mayor y su Escudo Divino de Oro Violeta.
¡Roar!
El gusano, del tamaño de una colina, lanzó un profundo rugido atronador mientras se precipitaba hacia Qing Shui con un movimiento ágil.
Tal vez el gusano, enfurecido por los efectos debilitantes, abrió sus fauces gigantescas mientras se acercaba a Qing Shui, liberando un aura capaz de hacer temblar la tierra y sacudir las montañas. En un instante, la expresión de Qing Shui cambió.
Retrocedió rápidamente unos pasos, ¡y al mismo tiempo, desplegó toda su fuerza!
¡Pum!
¡El arte de perseguir!
Qing Shui empleó la técnica del Puño Taichi para impulsarse rápidamente hacia atrás, esquivando así los golpes críticos del gusano. Aun así, sufrió una leve herida en el cuerpo.
La velocidad del Gusano Mordisqueador de Médula se redujo un 20% debido al Arte de la Persecución. Su gigantesco cuerpo también parecía moverse algo más lento de lo habitual, lo que podría deberse al 20% de peso adicional.
En ese momento, el único movimiento que Qing Shui podía usar era su Puño Taichi. ¡Eso era lo único que le impedía morir instantáneamente en el acto!
¡Bang!
Era plenamente consciente de todo en el mar de la consciencia. Aunque estaba herido, no sangraba. Lo único que perdía lentamente era su fuerza vital. Morir en ese mar de la consciencia sería lo mismo que morir fuera de él.
¡Arte del Loto Azul!
Tres lotos dorados aparecieron alrededor de Qing Shui, lo que aumentó ligeramente su poder defensivo. Si esta técnica le servía de algo, aunque fuera mínimamente, Qing Shui estaría agradecido.
El gigantesco Gusano Devorador de Médula seguía abriendo sus fauces mientras se abalanzaba sobre Qing Shui. Sus enormes ojos fulguraban con una intención brutal y sedienta de sangre, y en su expresión se apreciaba también un dejo de picardía. Aquella actitud de aquel gusano inquieto hizo hervir la sangre de Qing Shui.
En un arrebato de furia, accidentalmente disparó dos grupos de «Bolas de Fuego Primigenias” contra el vientre del Gusano Devorador de Médula. Las bolas de fuego penetraron directamente en su estómago sin resistencia alguna. En un instante, el gusano lanzó un grito de dolor desgarrador que resonó en el cielo.
Qing Shui se quedó atónito por un momento, pero luego se emocionó al saber que tenía la oportunidad de derrotar al gusano gigante. En su mar de consciencia, no tenía sus armas ni sus armas ocultas, ni las Agujas Doradas. Por ello, Qing Shui tuvo que repasar algunas de las técnicas que podía usar, como el Puño Taichi, la Impresión de la Palma de los Mil Budas, los Dedos de Espada, las Técnicas Combinadas de Espada…
Sin embargo, cuando se enfrentó a un oponente dos veces más fuerte que él, armado solo con sus manos desnudas, lo único que pudo herir gravemente al gusano fueron sus Llamas Primordiales. Las Llamas Primordiales fueron una de las primeras técnicas que aprendió, y también la técnica de fuego más formidable que poseía.
Aunque la técnica de Llamas Primordiales de Qing Shui no era tan increíblemente poderosa como esperaba, las llamas aún podían quemar con facilidad a aquellos de nivel Santo Marcial. La parte más débil del cuerpo” los órganos vitales internos” era mucho más susceptible a las quemaduras que la capa externa, más resistente.
¡Roar!
El Gusano Mordisqueador de Médula se retorcía gritando de dolor, mientras Qing Shui aprovechaba para lanzarle dos Bolas de Fuego Primordiales a sus fauces abiertas. Estaba dispuesto a soportar el impacto del gusano con tal de poder arrojarle las bolas de fuego a la boca. Qing Shui no tenía de qué preocuparse, pues podía usar su «Minuciosa Sutileza” y evitar gran parte del daño.
La razón por la que Qing Shui actuó con tanta audacia fue porque, la primera vez que el Gusano Mordisqueador de Médula lo hirió, sintió de inmediato una sutil energía cálida que sanaba sus heridas. Basándose en esa sensación, Qing Shui supo que era obra de la Imagen del Yin-Yang que flotaba en el aire.
La misteriosa Imagen del Yin-Yang en el mar de la consciencia infundió a Qing Shui la confianza necesaria para enfrentarse al “Gusano Devorador de Médula”, que le doblaba en fuerza. Gracias a la constante regeneración de su salud, Qing Shui pudo mantenerse firme sin temor a morir. A pesar de haber sido golpeado repetidamente por el gigantesco gusano, mucho más fuerte que él, Qing Shui no habría podido soportar el dolor sin la ayuda de la Imagen del Yin-Yang. Es más, ni siquiera con un Puño Taichi excepcional o una constitución física formidable, habría podido ponerse de pie sin su apoyo.
Qing Shui aprovechó el momento y lanzó con fuerza sus «Bolas de Llama Primigenia” directamente a las fauces del gusano. El gusano, del tamaño de una colina, tenía dos bocas anormalmente grandes y aterradoras, una en el lomo y otra en el pecho. Además, tenía una cabeza de aspecto repugnante, por lo que Qing Shui pensó que podría tener poca inteligencia.
Cada vez que las bolas de fuego lo quemaban, abría sin control su enorme boca, lo suficientemente grande como para devorar a Qing Shui entero. Era de esperar, ya que las especies de gusanos suelen tener poca inteligencia, y esta criatura gigantesca, a pesar de su fuerza, seguía siendo un gusano. Aunque su fuerza y el tamaño de su cuerpo habían aumentado, su inteligencia seguía siendo la misma. Cuando el gusano sufría un dolor intenso, se retorcía frenéticamente y atacaba todo lo que veía. También abría su enorme boca y chillaba de dolor.
Poco después, las Bolas de Llama Primordial de Qing Shui lograron quemar ambos ojos del Gusano Mordisqueador de Médula, dejándolo ciego. Estaba a punto de acabar con el gusano.
El corazón de Qing Shui ardía de esperanza. Tal vez podría salvar su vida. Solo cuando estuvo a punto de perderla se dio cuenta de lo difícil que era hacer algunas cosas por sí mismo.

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Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela)
Capítulo 677
Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela) Capítulo 676
Estás leyendo el capítulo 676 de Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela), un novela. Un guerrero humano que cultiva la Antigua Técnica de Fortalecimiento ha trascendido las dimensiones y ha llegado a Kyushu. Junto a doce deslumbrantes bellezas de aspecto inigualable en su generación, ¿será capaz de… Este capítulo tiene publicado el 3 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Antigua Técnica de Fortalecimiento (Novela) tiene 1102 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.