Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 995 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
¡¡
Un grito desgarrador resonó. Sentí como si me arrancaran los oídos. ¿Cómo podía un grito ser tan desesperado, tan crudo, tan lleno de agonía?
“¡Kuaaaaaaah—!!!”
“¡Krrrrrghhh—!!!!”
No fui el único afectado. Los soldados que no lograron escapar se taparon los oídos y se desplomaron al suelo.
A primera vista, parecía absurdo que reaccionaran con tanta violencia ante un simple sonido.
Pero no se trataba solo de sonido.
De hecho, llamarlo sonido en absoluto parecía inexacto.
Esta fue la manifestación de la energía.
Un sonido que toma forma a través de la energía.
Y por eso, fue más aterrador, más espantoso que cualquier grito ordinario.
Y no era solo el sonido.
¡Kwaaaaaaah—!!!
Aunque la energía ya se había liberado, la fuerza desatada permaneció en el lugar, girando en espiral descontroladamente.
Al ver eso, me quedé paralizado, aturdido detrás de mi máscara.
Yo había creado este espectáculo, y sin embargo...
¿Puedo siquiera llamar a eso energía?
Por la forma en que arreciaba y se retorcía, parecía una tempestad. Que la energía tomara la forma de una tormenta no era inusual.
Después de todo, la Primera Postura de Tua Pacheonmu —el Puño Perforador del Cielo de Tua— liberaba energía en un movimiento espiral similar.
Una tormenta de energía, cuchillas de fuerza que desgarran el aire. Una forma nacida de las violentas corrientes dentro de mi cuerpo.
'...No.'
Pero lo que estaba viendo ahora...
'Eso no es lo mismo.'
Esto no fue una tormenta.
Esto fue—
Caos.
Una masa de energías que chocan, incapaces de fusionarse.
El arte divino Cheonma funcionaba creando fricción entre diferentes energías. Esa fricción era lo que le daba forma.
Y así, este torbellino que se arremolinaba ante mí tenía una razón sencilla para existir.
«Todas las energías se han reunido, pero se niegan a fusionarse».
Se repeleban entre sí con tal intensidad que formaron lo que parecía ser una tormenta.
'...Rechazo. Fricción.'
La presión derivada de ese conflicto.
La destrucción que siguió.
Algo que solo había imaginado en teoría se estaba desarrollando ante mis propios ojos.
No podía apartar la mirada.
No tenía nada de bonito.
No como la esgrima de la flor de ciruelo del monte Hua.
No como la Danza de la Espada a la Luz de la Luna del Sabio de la Espada.
Ningún arte marcial podría ser más brutal que este.
Por supuesto. Era energía al descubierto, despojada de todo refinamiento, que contenía únicamente hostilidad pura.
Si tuviera un nombre, sería rabia.
¿Cómo podría algo nacido de semejante furia pura ser bello?
Fue salvaje, desenfrenado, abrumador.
Y sin embargo...
Me quedé mirándola fijamente como si estuviera contemplando la joya más exquisita.
Como si me hubieran hechizado.
Sentía como si mi cuerpo se hubiera convertido en piedra.
Mi mirada se negaba a apartarse.
¡Pum! ¡Pum!
Y en mi interior, el corazón que ahora servía como mi núcleo de energía latía con fuerza.
Me ardía la sangre.
La energía que recorría mi cuerpo resonaba con el fenómeno que tenía ante mí.
Pum-!
Un calor extraño recorrió mi piel.
Sin embargo, mi energía permaneció inmóvil. ¿Sería porque había activado la Rueda de Fuego de las Nueve Llamas para usar el Arte Divino Cheonma?
No. No era eso.
Este calor no provenía de mi energía.
¿Entonces qué era?
No había activado ninguna técnica, así que ¿por qué sentía este calor?
Ah.
Lo entendí.
La Rueda de Fuego de las Nueve Llamas se movía por sí sola.
Aunque no lo había activado, había empezado a girar por sí solo, generando este calor en mi interior.
¿Por qué?
No lo sabía.
Crack-!
El sonido de algo que se rompía llegó a mis oídos.
Y, sin embargo, mi mirada permaneció fija en el caos que se arremolinaba.
¡¡¡Criiik !!!
El sonido comenzó a desvanecerse.
Si el sonido se desvanecía, significaba que la energía se estaba disipando.
¡Crack—! ¡Crack—!
Más sonidos de roturas.
¿De dónde venían? No de fuera.
Lo que significaba... desde dentro de mí.
¿Por qué?
¿Qué se estaba rompiendo? ¿Dónde?
Crack-!
Romper-!
Las grietas se extendieron hasta que, finalmente, algo se hizo añicos.
En ese momento—
Giiiiiiiiing—!!!
La Rueda de Fuego de las Nueve Llamas giraba salvajemente.
¡¡¡Whoooosh—!!!!
Las llamas se extendieron por todo mi cuerpo.
Llamas azul celeste se enroscaron a mi alrededor.
¡Whoosh—! ¡Whoooosh—!!!
Giraron en espiral, usándome como eje. La Rueda de Fuego de las Nueve Llamas siempre se había movido así.
Siempre girando, manteniendo la forma de una rueda, siempre expandiéndose.
Cada vez que lo usé, presencié el mismo fenómeno.
Y sin embargo...
¡Whoooosh... Whoooosh—!!!!
Esta vez, algo era diferente.
Las llamas, que habían aparecido sin mi voluntad, comenzaron a menguar.
Cada vez más pequeños, hasta que apenas rodearon mi cuerpo.
Y luego-
clang.
Algo fue liberado.
El anillo de llamas se desprendió de mi cuerpo.
Se levantó detrás de mí.
Una rueda circular perfecta, flotando en el aire, girando lentamente.
¡Zas!
Pequeñas brasas dispersas por el viento.
Levanté la palma de la mano y la miré fijamente.
Una mano vacía.
Todavía-
¡Whoooosh!
Mi mano se transformó en llamas. No en el sentido de estar cubierta de fuego.
Pero como si se hubiera convertido en fuego mismo.
No fue extraño.
Ya había experimentado esa sensación antes, cuando dominé la técnica por primera vez.
Pero ahora...
'...Entiendo.'
En aquel entonces, simplemente me había convertido en fuego.
Ahora entendía por qué.
'No se trata de las llamas.'
No el fuego en sí.
Pero ¿por qué las llamas habían tomado la forma de una rueda?
'La forma óptima para la rotación. Más rápido y más caliente.'
Fue decisión de la rueda.
Como era fuego, podía arder con más intensidad y moverse más rápido.
Por eso adoptó esta forma.
«La Rueda de Fuego de las Nueve Llamas no trata sobre el fuego, sino sobre la rotación».
Un recuerdo afloró.
Algo que mi padre me había dicho una vez.
En aquel momento, pensé que simplemente se refería a girar más rápido, a centrarse en la compresión.
Pero ahora...
'Ya me lo contó todo.'
Eso era lo que quería decir.
A medida que esa comprensión se fue asimilando...
¡¡¡Whoooosh—!!!
El anillo llameante que tenía detrás empezó a girar.
Saboreando la sensación, di un paso adelante.
Shhhhhh—
Con cada paso, el suelo chisporroteaba bajo mis pies. El calor derretía la superficie, dejando tras de sí huellas quemadas.
Seguí caminando hacia adelante, hacia el lugar más devastado por el impacto de mi huelga.
Un edificio derrumbado. La sangre salpicaba las ruinas.
Y en el centro mismo de todo...
“Khh... krrhh... ugh...”
El cuerpo mutilado y retorcido del líder de la Facción Blanca.
“Krrhh... khhh...”
Un gemido doloroso y gutural.
Aun en ese estado, no había muerto.
Se estaba regenerando.
“Mmm.”
No me sorprendió. Ya me lo esperaba. Me había contenido a propósito.
Tras intercambiar golpes con él, pude comprobar su resistencia. Una herida como esta... podía sobrevivir.
Aunque no hubiera sido así, no me habría importado.
Me paré sobre los restos y hablé.
“Qué lamentable.”
“Krrhh... krrrhh...”
El líder de la Facción Blanca intentó hablar, pero no tenía motivos para escucharlo.
“¿Creías que solo porque había anochecido podías alcanzarme?”
Me reí.
Me reí de verdad.
Porque era divertido.
Porque la idea en sí era absurda.
Una extraña euforia me invadió, creciendo sin cesar.
“Para ser un ser tan orgulloso de sus colmillos, eran sorprendentemente blandos.”
Repitiendo las palabras que había pronunciado una vez, me acerqué.
Recordé la razón por la que lo había perdonado.
Demostración.
Tenía la intención de usarlo para probar algo.
¿La energía demoníaca le afectaría de la misma manera que había afectado al líder de la Facción Negra?
¿Podría la Tribu de la Noche Iluminada por la Luna resistir la demonización en su conjunto?
Lo había mantenido con vida para averiguarlo.
“Mmm.”
Justo antes de que mis dedos imbuidos de demonio pudieran tocar su cuerpo...
Algo en ello me disgustó.
Sin ningún motivo en particular.
Pa.
Moví los dedos.
Una pequeña brasa se desprendió de la punta de mi dedo.
Flotaba en el aire—
Y aterrizó sobre su cuerpo.
¡¡¡WHOOOOSH—!!!
“¡GRAAAAAAAHHHHH—!!!”
Un incendio masivo envolvió su carne.
Ni un gemido. Ni un jadeo.
Un grito.
Un lamento desgarrador rasgó el aire.
Duró solo un instante.
Las llamas lo envolvieron por un brevísimo instante.
Y cuando se desvanecieron...
Ni siquiera quedaron cenizas.
"Líder-!!"
“¡El líder es...!”
Los que habían permanecido allí, observando, dejaron escapar gritos de horror.
Pero cuando mi mirada se posó en ellos, el silencio los envolvió por completo.
Miedo.
Podía sentirlo.
Extendí la mano hacia ellos.
Tal como hice con el líder de la Facción Blanca, me preparé para encender otra brasa con la punta de mis dedos.
Y luego-
“....”
Los miré.
Y entonces surgió una idea.
¿Qué expresión estoy haciendo ahora mismo?
Y-
¿Qué es exactamente lo que intento hacer?
En ese momento—
El mundo a mi alrededor cambió.
Me encontraba de pie sobre la superficie de un vasto lago.
¿Un lago?
No.
Lo reconocí inmediatamente.
Fue emocionante.
La euforia que me invadía se había manifestado como un lago.
El agua estaba en calma, inquietantemente quieta.
Y de una profundidad insondable.
Lo entendí instintivamente.
'Si me caigo, no volveré.'
Si me dejara hundir en esta quietud, me precipitaría a las profundidades para no volver a la superficie jamás.
Así que caminé.
Shhhhhh.
Dejando atrás el calor, di un paso al frente.
Deseo.
¿Por qué dudo?
¿Y qué si me caigo?
Este lago... era mío.
¿Por qué debería temer entrar en algo que me pertenecía?
¿Por qué luchar contra ello?
¿Por qué no simplemente rendirse?
Ese pensamiento me cruzó por la mente.
Me dispuse a entrar en el agua.
Plaf.
“....”
Algo se formó bajo mi pie.
Una flor de loto.
Un loto radiante de color violeta intenso se alzó para impedir que me hundiera.
Como si me dijera: Todavía no.
Lo miré fijamente.
Y luego-
El lago desapareció.
Y una vez más, los vi.
La gente que me precedió.
Aterrorizada. Temblorosa.
Se me cortó la respiración.
Retiré la mano.
Entonces-
¡¡¡ZAS!!!
Mi cuerpo se convirtió en llamas.
Y salí disparado hacia el cielo.
Si quisiera seguir siendo yo mismo...
Tuve que irme de este lugar.
La noche se hacía más profunda.
Una mujer estaba sentada a lo lejos, mirando al cielo.
Algo se elevó hacia el cielo en la noche iluminada por la luna.
Una estela de luz azul.
Mientras lo veía, se mordió el labio.
La aurora violeta que llenaba el cielo nocturno se reflejaba en sus ojos.
Ella siguió mirando, como si no quisiera perder de vista la luz azul.
Y en su mirada...
Junto con esa luz—
Estaba preocupado.

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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela)
Capítulo 996
Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 995
Estás leyendo el capítulo 995 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 31 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.