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Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1054 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
¡Fsss—! Caen escombros. Fragmentos caen del cielo y el aire parece contener más polvo de lo habitual. El cielo, antes brillante, se había vuelto nublado, con nubes que se acumulaban ominosamente, bloqueando incluso la tenue luz que aún quedaba. ¡Kurrung—! ¡Kuung!! El trueno retumbó entre las densas nubes. Lo primero que llamó la atención fue el inusual cielo. El campo, antaño exuberante y verde, estaba ahora consumido por las llamas, y el hedor a quemado impregnaba el aire. Lo que antaño fue un bosque vibrante y lleno de vida quedó completamente destruido, desapareciendo tras el incendio. ¿Qué había ocurrido aquí? Era imposible saberlo. ¡Fsss—! Entre los restos calcinados, alguien se tambaleaba. Una figura enterrada en la tierra se levantaba lentamente. "Tos..." El que se alzaba, sangrando, no era otro que la Tortuga. “Tos... carraspeo...” Justo cuando la tortuga luchaba por levantarse, algo voló por los aires y la golpeó. ¡Thwok—!! “......!!” La tortuga no emitió ningún grito al ser derribada de nuevo al suelo, quedando inmovilizada una vez más. "Desagradable." El dueño de la lanza, que había herido a la Tortuga, desplegó sus alas y se acercó. ¿Es este el final definitivo de un maestro que ha perdido su nombre? Qué efímero. Aunque el tono parecía expresar lástima, estaba teñido de burla. Siempre me pregunté cómo el Maestro del Abismo podía aceptar a un maestro de otro mundo. Ahora, por fin lo entiendo. “Grrgh... ugh.” “Ahora que te has vuelto tan insignificante, parece que ya no hay necesidad de preocuparse por ti. ¿No es así?” La tortuga gimió de dolor al oír las palabras del hombre. Mientras tanto, su bastón emitía un tenue resplandor. ¡Kurrung—!! Un rayo cayó del cielo sobre el hombre. ¡Kurrururung—!!! El enorme rayo alcanzó al hombre, pero... “Tch.” El hombre chasqueó la lengua, ileso por el rayo. “Resistencia inútil. Ya lo sabes, ¿verdad? Sin la divinidad, es imposible acortar la distancia que nos separa.” El hombre extendió la mano y la lanza clavada en el cuerpo de la Tortuga fue extraída sin esfuerzo. "¡Coff!" El hombre agarró la lanza ensangrentada y dirigió su mirada hacia la Tortuga, mientras una sonrisa cruel se dibujaba en su rostro. ¿Me llamaste tonto? ¿Y qué ha cambiado? Aunque su rango hubiera subido, no importaba. Nadie podía desafiarlo solo con eso. “Hhh... hh...” Exhausta, la tortuga alzó la vista hacia el hombre. Preguntó, mirando fijamente a los fríos ojos azules del hombre. “¿Cuál es tu propósito?” “¿No es un poco tarde para preguntar eso? Deberías haber hecho esta pregunta hace mucho tiempo.” Je je. El hombre soltó una risita, conteniendo la risa, y continuó. “Los cielos contemplan el Abismo. Todo esto es para eso.” “Los cielos... ja...” Los ojos de la Tortuga se abrieron de par en par al darse cuenta. “Es Taechon.” Kugung. Al oír esas palabras, una energía opresiva emanó del cuerpo del hombre. “No hables a la ligera. No eres digno de hablar de un ser así.” "......El vil finalmente saca sus colmillos ocultos." Je je je. Esta vez, fue la tortuga quien rió. “Pobre niño. ¿De verdad crees que estás siguiendo la voluntad de Taechon? Estás equivocado.” Tambaleándose, la Tortuga luchó por levantarse, usando su bastón como palanca para apenas poder incorporarse. “Tú también eres un peón.” "Tal vez." Shhhrrr— Plumas brotaron rodeando al hombre. Las plumas blancas flotaron suavemente antes de transformarse rápidamente en lanzas. “Como dije antes, ¿qué cambia? Me he vuelto grande escuchando sus palabras.” “¿Eso es grandeza? No entiendes lo que significa convertirse en un verdadero maestro.” “Eso es algo que aprenderé con el tiempo. Pero qué ridículo que alguien que ha perdido su rango me esté dando consejos.” “....” “Lo que me pregunto es una cosa. ¿Qué podría estar oculto en ese lugar llamado Monte Hua? ¿Qué será lo que los cielos me han ordenado recuperar?” Las palabras resonaban en sus oídos mientras contemplaba al maestro que había perdido su nombre. No sabía qué era, pero... “Debe haber algo. Lo puedo deducir por lo que estás protegiendo.” “....” Tras haber creado el caos, el hombre, con la gracia del Abismo, usó su vida de forma tan temeraria para proteger algo. Tenía que haber algo lo suficientemente poderoso como para merecer tal protección. El hombre lo sabía bien. "Impresionante." Lo reconoció. “Incluso sin nombre, para mantener tal presencia.” Aun con el poder otorgado por los cielos, no pudo atravesarlo. ¿Qué podría haber dentro, provocando esfuerzos tan desesperados? “No lo soporto.” Tenía que saberlo. Con esa determinación, el hombre extendió la mano. En ese momento— Quejándose. Aparecieron innumerables puntas de lanza, todas apuntando hacia adelante. "Puaj..." La Tortuga intentó mover su bastón de nuevo, pero debilitada, ni siquiera pudo levantar el brazo. “Que llueva.” ¡Chwaaaaa—!!! Las lanzas caían como lluvia. ¡Kugukukukuku—!!!! Innumerables lanzas salieron disparadas hacia adelante, y en lo que parecía un campo vacío, daba la sensación de que se había formado un muro con los impactos. ¡Kwa-ga-ga-ga-ga-ga-ga—!!! Las sacudidas continuaron sin cesar, y no hubo tiempo para disiparlas. El hombre tuvo fuerzas para seguir adelante. Con pura fuerza bruta, destrozó las lanzas. Solo pensaba en eso mientras seguía lanzando su andanada. Finalmente- ¡Chik—! Un sonido desgarrador resonó, y entonces... ¡Chwaaa—!!! La barrera, que había mantenido su forma, desapareció en un instante. Solo entonces el hombre alzó la mano. La lanza que había continuado su ataque desapareció. En el lugar donde la barrera había desaparecido, existía un mundo completamente diferente. "...Veo." Al presenciarlo, el hombre comprendió la situación. “No estaba oculto. Fue creado.” No era una simple ilusión para engañar a la vista. Era fundamentalmente diferente del espacio gris que Taechon le había concedido. Esto fue una creación espacial completa. O tal vez, un espacio prestado de algún lugar desconocido. No sabía qué relación tenía con ese lugar, pero podía aceptarlo, sabiendo exactamente quién lo había hecho. 'El Maestro de la Hechicería.' O bien, el Rey de la Hechicería. Conocido con el nombre de Juryung (Maestro de la Hechicería). Hubo un ser que se erigía como el cielo de un mundo, pero, a través de una serie de acontecimientos, lo perdió todo, incluso su verdadero nombre. Su nombre original había caído en el olvido hacía mucho tiempo. Se decía que habitaba en algún lugar de Mangye, aunque el gobernante de Mangye había prohibido explícitamente buscarlo. Por lo tanto, su existencia permaneció en el misterio. "...Así que estabas jugando a las casitas aquí." Pensar que semejante ser se escondía en el monte Hua. No pudo contener la risa. Sssss... A medida que se disolvían los últimos vestigios de la barrera, el interior quedó al descubierto. Era un espacio vinculado a otra dimensión: un escenario extraño, pero perfectamente visible. Numerosas presencias llenaban el espacio, y a lo lejos se alzaba una aldea artificial. Pero más que eso... “Ja… ya veo. Así que eso era lo que estabas ocultando.” A lo lejos, a pesar de la distancia, podía verlo con claridad: un árbol colosal, inimaginable. Esparció pétalos de color carmesí intenso, como si hubiera dado fruto de alguna semilla desconocida. Un árbol sagrado, y era enorme. “Así que, es eso.” Eso era lo que buscaba. “¿Cómo... cómo es tan vasto?” El tamaño de un árbol sagrado reflejaba la estatura de su poseedor. A medida que su propio poder crecía, el árbol vinculado a él también se expandía. Eso debería haber hecho que su árbol fuera grande y llamativo. Pero no importaba. Ya había absorbido toda la energía que irradiaba el árbol. Que el gobernante de Mangye lo percibiera o no, era algo que escapaba a su competencia. "...Bien." El gobernante no podría moverse. Era obvio: estarían ocupados usando todas sus fuerzas para sellar el Pozo Abisal. Por eso eligió este momento para actuar. “¡Oh, cielos…!” Incluso su propio árbol era considerado colosal. Pero ¿qué era eso? ¿Cómo podía un árbol sagrado alcanzar una escala tan inimaginable? Una pregunta surgió en su interior, junto con un hambre insaciable. “Si pudiera afirmar eso...” Si lograba apoderarse de ese árbol sagrado, llenaría el vacío que le faltaba en su poder. Con ello, finalmente alcanzaría las cotas que anhelaba. Con ese pensamiento, alzó la mano hacia el cielo. "...Así que, al final, planeas cruzar la línea." Una voz —envejecida y ronca— resonó. Sin mirar, el hombre respondió al interlocutor: una tortuga. “¿Una línea? Tal cosa nunca ha existido.” Si le hubieran importado esos límites, jamás habría emprendido este proyecto. Al oír eso, la tortuga respondió con voz cansada. “...¿Entonces no tienes miedo?” "¿Asustado?" ¿Qué había que temer? El hombre echó un vistazo rápido a la tortuga. ¿Te refieres a la gobernante de Mangye? No te preocupes. Ella no vendrá... "Eso no es todo." "...¿Qué?" La tortuga le cortó el paso. ¿No es el gobernante de Mangye? Entonces, ¿qué era exactamente lo que había que temer? Su expresión se torció de confusión mientras miraba fijamente a la tortuga. “El que ha estado durmiendo plácidamente todo este tiempo...” La voz de la tortuga se fue apagando. "...Sospecho que han despertado por lo que acabas de hacer." "Qué...?" ¿Qué tontería era esa? ¿Acaso la tortuga solo estaba ganando tiempo? No importaría. Nada cambiaría lo inevitable. “¿Qué estás intentando…?” Mientras se disponía a reanudar sus acciones... —Se quedó paralizado. De repente, su mirada se dirigió hacia el árbol sagrado. "...Qué-?" Sus ojos temblaban. De aquel árbol colosal, tan vasto que desafiaba la comprensión, algo se acercaba. Al principio, lo confundió con la mera presencia que emanaba del árbol. Pero a medida que se acercaba, se dio cuenta... No fue el árbol. Se estremeció, su cuerpo se puso rígido. Y luego- Paso. Alguien avanzó, tratando el cielo como si fuera un camino. Los ojos del hombre se entrecerraron. "...Tú." Él los reconoció. Un ser al que había visto varias veces, gracias a la magnanimidad del gobernante de Mangye. Una figura que en su momento estuvo a punto de ser llamada General, hasta que cometió un crimen: robar la semilla del árbol sagrado y desaparecer. El mismo que fundó esa ridícula secta, la Secta del Monte Hua (화산파). Un anciano, ataviado con túnicas marciales blancas bordadas con motivos en forma de pétalos en el pecho. No pertenece a la Tribu de la Noche Iluminada por la Luna. No es una entidad desterrada de otro mundo. Un auténtico forastero, alguien que no es bienvenido en ningún lugar. "...Tú..." Un sudor frío le corría por la sien mientras miraba fijamente al anciano. Algo andaba mal. "...¿Por qué?" Por qué-? ¿Por qué se sentía tan poderoso el anciano? Ya lo había conocido antes. En aquel entonces, no sintió nada especial. Pero ahora, de pie allí —después de que su propio poder hubiera alcanzado cotas que antes no podía imaginar— lo vio. No, esto era imposible. Un forastero sin ninguna posición en las filas del poder no debería —ni podría— sentirse así. Y luego- “¡Dios mío!” El anciano habló, con la voz teñida de cansancio. “Solo intentaba dormir un poco... y tenías que armar tanto escándalo.” En un abrir y cerrar de ojos... "...Irritante." ¡Swoosh.! "...¿Eh?" Un sonido agudo y cortante. La mirada del hombre se ensombreció. Sus ojos se abrieron de par en par con incredulidad. Su cuerpo— —fue partido por la mitad. Sin siquiera darse cuenta de cuándo había sucedido.
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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1054

Estás leyendo el capítulo 1054 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 6 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.