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Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1029 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
¡¡¡Kuuuuuuuung---!!! Una explosión atronadora retumbó a lo lejos, y giré la cabeza hacia la fuente, entrecerrando los ojos. Parece que han cogido algo. Parecía que el otro bando finalmente había empezado. Antes de enfrentarme al jefe, le pedí a Cheonma un favor: Si ese bastardo desconocido de antes volviera a aparecer, me ocuparía de él personalmente. Al oír mi petición, asintió y respondió: "¿Puedo matarlos?" Su pregunta, plana y sin emoción, tenía un peso escalofriante. Pero yo, al oír esas palabras, simplemente asentí sin pensarlo dos veces. Después de todo, tenía curiosidad. Sentía curiosidad por ver si aquel a quien se proponía matar sería lo suficientemente fuerte como para sobrevivir a su ira. Y ahora— ¡Kuaaaaaaaa----!!! Un pilar de energía negra se elevó hacia el cielo, y chasqueé la lengua. Su aura es, sin duda, abrumadora. Esa neblina negra... todo era pura magia. Una oscuridad profunda, como la tinta, sin el más mínimo rastro de ningún otro color. Estaba tan completamente desprovisto de luz que resultaba extraño, antinatural y ominoso, pero de alguna manera... sagrado en su pureza. No importa cuán diferente pareciera Cheonma en esta vida— Esa aura permanece igual. Esa energía ominosa y opresiva que la caracterizaba no había cambiado en absoluto. ¡Kwaaaaaah—!!! La efusión de energía me llegó incluso a mí, a pesar de la considerable distancia. Sentí un hormigueo en la piel mientras se me erizaba involuntariamente, y aparté la mirada. Ese aspecto era algo que ella debía manejar. Tenía mi propia lucha en la que concentrarme. “¡Grrrrr—!!!” ¡Kugugugung--!! El suelo tembló bajo el rugido gutural de la bestia. ¡Kyaaaaaaa--!!! ¡¡¡Kwaaadeudeuk--!!! ¡¡¡Kugugung--!!! El aire retumbaba con el sonido de innumerables cuerpos chocando entre sí en una frenética refriega. Las bestias demoníacas que había invocado usando mi autoridad chocaron violentamente contra la monstruosa horda enemiga. No hubo vacilación, solo puro instinto. Se atacaron con ferocidad, sin importarles si en el proceso sus propias carnes se desgarraban. Crack-!! Los dientes se clavaron en las gargantas. La carne se desgarró. Los huesos se hacían añicos cuando las garras atravesaban los cuerpos, pero ninguno de los dos bandos cedía. ¡¡¡Ssssssssss—!!! Cuanto más luchaban, más se me agotaba la energía a un ritmo alarmante, como el agua que se desborda de una represa rota dentro de mi corazón. Invocar a estas criaturas es terriblemente ineficiente. Ya lo sabía de la última vez. Si bien parecía impresionante, invocar a un número tan masivo de criaturas no era precisamente la estrategia más práctica. Levantando la mano— Hwa-reuk. Un destello de calor vibró en mis dedos— ¡Kuaaaaaaaa---!!! ¡Kyaaaaaaa--!!! Una marea de llamas negras surgió con fuerza, engullendo todo a mi paso. Las bestias lanzaron breves y estridentes alaridos antes de ser incineradas, sus cuerpos reducidos a cenizas en un instante. Si eliminarlos es tan fácil, ¿para qué molestarse en invocarlos? Un simple gesto había aniquilado a toda la horda. Y, sinceramente, las bestias en sí no eran tan formidables. Bueno... tampoco son precisamente débiles. A juzgar por su poder, los más débiles eran comparables a guerreros de primera categoría, y los más fuertes podían alcanzar el nivel de los grandes maestros de élite. En cuanto a la clasificación de las bestias demoníacas, estas iban desde el grado azul hasta el grado rojo. Mi yo del pasado jamás habría podido enfrentarse a ellos directamente. ¿Pero ahora? Ahora era diferente. ¡Wuuuuuuung—!!! Giiiiiiiing—!! Detrás de mí, un anillo llameante se encendió y comenzó a girar, liberando brasas abrasadoras que quedaron suspendidas en el aire. Las brasas vacilaron, luego se calmaron, coalesciendo en orbes que flotaban, suspendidos en el vacío. 'Constelación de la Estrella Resplandeciente. Una constelación de orbes llameantes iluminaba el cielo nocturno, aunque su color era oscuro, lejos de ser algo que pudiera llamarse estrellas. Con un movimiento de mi mano— La hilera de orbes avanzó rápidamente— Kogogogogogogo---!!! Un bombardeo. En un instante, mis bestias de fuego conjuradas fueron aniquiladas, exterminadas por el mismo fuego que yo había desatado. Esa fue la razón por la que, en mi vida anterior, me gané el título de segador de batalla. Un poder creado para la matanza masiva. No hace falta precisión, solo una cobertura cruda y devastadora. Y como arma de guerra, no tenía rival. Pero- Ahora, la calidad de mis llamas ha mejorado aún más. Mediante la compresión y la presión, y la fricción que se genera en el interior— Había aprendido a dominar cada aspecto de la llama. Este no era el poder que yo ostentaba antes. Lo siento incluso ahora. La sensación de las llamas respondiendo libremente a mí. Esto es bueno. Ya no tenía el control. Las llamas se movían según mi voluntad. No se trataba de manipularlos, sino simplemente de moverlos. Una diferencia tan grande como la que existe entre el cielo y la tierra. Mientras continuaba el bombardeo, ajustaba sus trayectorias: ajustes precisos y fluidos que antes habrían sido imposibles. Las esferas arrasaron cada rincón del campo de batalla en una cascada devastadora, aniquilando todo a su paso. Por eso, invocar criaturas parecía inútil. Pero... No tenía ninguna duda— La persona del otro lado debe estar pensando lo mismo. “¡KuoOOOOOO—!!” ¡Kwaaaang---!!! Un estruendoso rugido estalló cuando una explosión rompió mi bombardeo. Algo irrumpió, abriéndose paso entre mis llamas. El resplandor no era del mismo color que mi fuego negro. Era un infierno brillante y carmesí. “¡KuoOOOOAAAA---!!!” ¡¡¡Pum! ¡Pum pum pum---!!! Ahí estaba. El jefe, con su enorme figura envuelta en rugientes llamas carmesí, blandía su colosal hacha en arcos salvajes que destrozaban todo a su paso. Su piel y su pelaje se habían vuelto de un rojo intenso y ardiente, y su cuerpo emanaba un calor abrasador. Cuando adoptaba esa forma, su presencia siempre parecía desvanecerse. Y ahora mismo no era diferente. Pero su presencia no era lo único que había cambiado. Su velocidad y potencia están en un nivel completamente diferente. No se trataba solo de una transformación en su apariencia, sino que había trascendido sus límites anteriores. Con un solo golpe de su hacha, oleadas enteras de mis bestias invocadas fueron aniquiladas. Aunque mis bestias eran de grado rojo, el nivel más alto que podía invocar— Ni siquiera pudieron detenerlo. “¡¡Miserable…!! El jefe bramó, su voz cargada de furia y desafío mientras sus ojos se clavaban en mí, la fuente de la lluvia de llamas. ¡¡Boom!! Pisó el suelo con fuerza y la tierra se hizo añicos, lanzando escombros por los aires. Su cuerpo se inclinó adoptando una postura encorvada, doblando las articulaciones. Un depredador a punto de abalanzarse. Pero antes de que pudiera lanzarse hacia adelante... Una nueva oleada de mis bestias se abalanzó sobre él. ¡Kruaaaaah--!!! ¡Krrrrr--!! Bestias enormes y gigantescas rodearon al jefe, envolviendo su cuerpo en un ataque caótico. Pero- ¡Fuera de aquí! ¡Kugugugung—!!! Con un solo estallido de su aura, las criaturas salieron disparadas por los aires, sus cuerpos arrojados como muñecos de trapo. Y luego- ¡¡¡Pum—! ¡¡¡Kwaaaaah—!!! El jefe se abalanzó sobre mí con una ferocidad implacable. En un abrir y cerrar de ojos, estaba encima de mí, blandiendo su hacha con todas sus fuerzas. La hoja, envuelta en llamas, surcó el aire, dirigiéndose hacia mí a toda velocidad. En ese instante— "Bloquear." Un suave susurro escapó de mis labios. —¡! Algo se materializó ante los ojos del jefe, y con un gruñido de alarma instintiva, giró el hacha a mitad del movimiento, redirigiendo el golpe. La trayectoria viró a la izquierda. Y- Chirrido. ¡¡¡PLAF!!! El hacha se clavó en el suelo con una fuerza devastadora. ¡¡¡Kwagagagang—!!! Una ensordecedora onda expansiva surgió del impacto, y la tierra a su izquierda se hizo añicos, extendiéndose enormes grietas como telarañas por el suelo destrozado. "Qué-?!" La repentina interferencia provocó un gruñido de sorpresa en el jefe. Y su confusión estaba justificada. Porque no fui yo quien detuvo su huelga. “Kirururrururu.” Un sonido. Un grito distorsionado y antinatural, distinto del aullido de las bestias momentos antes. "Kyarrurrururu." La figura que lo había interceptado era grotesca. Una forma humanoide marchita, con el cuerpo demacrado cubierto de carne reseca y alas plegadas y dentadas que sobresalían de su espalda. Era más alto que un humano, pero demasiado pequeño para ser una bestia típica. Todavía- "Kyarrurrururaaaa—!!!!" Cuando chillaba, el aura que desataba era incomparablemente más fuerte que la de cualquier bestia de grado rojo. Tan potente, de hecho, que incluso el jefe se estremeció involuntariamente. Sí- Esta era mi autoridad. El poder conocido como la Invocación, una técnica que solo me permitía invocar criaturas que yo mismo había cazado y absorbido. Y este— Se trataba de una bestia de grado blanco que había cazado en Hanan. "Encárguense de él." "¡Kyaaaah—!!!" A mi orden, la bestia se abalanzó sobre el jefe, quien hizo una mueca de dolor e inmediatamente se preparó. Sus garras afiladas como navajas cortaron el aire— El jefe respondió al ataque con un potente hachazo. ¡¡¡Chirridooooo!!! La garra y la hoja chocaron, y la fuerza de su impacto detonó oleadas de energía. Detrás de mi máscara, mi expresión se tensó. Esto... es más difícil de lo que esperaba. Sinceramente, invocar a una bestia de grado blanco había estado fuera de mi alcance hasta ahora. El consumo de energía por sí solo era asombroso, y nunca antes había podido manifestar uno por completo. Pero ahora... Después de alcanzar la Trascendencia— Por fin es posible. Invoqué a la bestia de inmediato para poner a prueba su poder. Y- Esto es una locura. Su potencia superó mis expectativas. ¿Estaba realmente a la altura de un vino blanco de primera calidad? Quizás no. Pero- Suficientemente cerca. Como mínimo... Esta cosa podría aniquilar con facilidad a un maestro marcial de nivel Hwagyeong. Quizás no lo suficientemente fuertes como para enfrentarse a los diez mejores grandes maestros. Pero- Cualquier maestro inferior sería aplastado. Era un monstruo al que temer, sin duda alguna. E incluso ahora —mírenlo— resistiendo el embate del jefe. Aunque- Crack-!! La victoria no estaba a su alcance. "¡Kiaaaaaah—!!!" La bestia lanzó un chillido espantoso cuando el hacha del jefe le cercenó el brazo. Sin embargo, no había dolor, porque el dolor no significaba nada para estas criaturas. Y- Antes de que el jefe pudiera aprovechar su ventaja... Shlrrrrrp— El brazo se regeneró al instante, la carne se suturó en un abrir y cerrar de ojos. La bestia se abalanzó hacia adelante, con las garras listas para atacar una vez más. Esta regeneración— El sello distintivo de las bestias de grado blanco, que se conserva en su forma invocada. Pero- ...Maldita sea. Mi energía. Cada pizca de poder que usaba para regenerarse— Me estaba agotando por completo. Tan solo la invocación ya había consumido una enorme cantidad de mi energía. Y ahora, con cada ataque, con cada herida, se alimentaba de mi fuerza vital para subsistir. No puedo seguir así por mucho tiempo. La tensión iba en aumento; esta batalla no podía prolongarse indefinidamente. Necesitaba terminarlo rápido. Pero- Aún no. Todavía me quedaba una cosa por confirmar. "¡Maldito seas!!" TUMP-! El puño del jefe atravesó limpiamente el abdomen de la bestia. "Grrrhh... ¿Vas a seguir escondiéndote detrás de tus marionetas como una rata?!" Su voz me gritó, rebosante de frustración. Pero yo... Solté una risita suave, con una sonrisa burlona asomando tras mi máscara. "¿No fuiste tú quien trajo primero a esas otras bestias?" "¡Grrrrr—!!" Un gruñido de rabia brotó de su garganta ante mi provocación. Con un gruñido, arrojó a la bestia a un lado. Esta vez, la criatura no se levantó. Permaneció inmóvil. No hubo regeneración. "Basta de tus jueguitos. Esta vez no vas a huir de mí." El jefe se inclinó, con los músculos tensos, preparándose para abalanzarse. Pero- Levanté la mano. Y señaló— Hacia el cielo. “......?” Su mirada siguió mi gesto. Y sus ojos... Ampliado. "Aún no hemos terminado." "Te he preparado un último regalo." Y allí— En el cielo— Se había abierto una segunda grieta. Enorme, mucho más grande que el anterior. Porque, como ya mencioné... El poder de la Invocación— Me permitió invocar únicamente a aquellos a quienes había cazado y absorbido personalmente. Y- No había absorbido solo una bestia de grado blanco. “Devora, Mang.” ¡Kugugugung—!!! Con un sonido como si los cielos se abrieran— Algo gigantesco descendió de la grieta. Un coloso, con un cuerpo tan grande como una colina. Su boca estaba repleta de colmillos colosales y dentados. Cayendo en picado directamente hacia el jefe... Para devorarlo entero. ¡¡¡Kuuuuuuuuuung----!!!!
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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1029

Estás leyendo el capítulo 1029 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 3 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.