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Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1023 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
Cheonma había desaparecido. De repente, ya no la veía por ninguna parte. Hacía solo unos instantes estaba justo detrás de mí. ¿Adónde se habrá ido? "De nuevo, sin decir palabra." Fruncí el ceño. La había traído conmigo para tenerla a mi lado, y sin embargo había desaparecido así sin más. ¿Y precisamente en esta situación? "Tsk." Fue un fastidio, pero no podía haber ido muy lejos. A juzgar por su comportamiento habitual, siempre andaba merodeando por los alrededores. "El problema es que ella no está aquí ahora mismo." Aunque, sinceramente, eso tampoco fue un gran problema. "No es que vaya a cambiar nada solo porque ella esté aquí, ¿verdad?" Fue solo por la conversación reciente que inconscientemente miré hacia Cheonma. Su presencia o ausencia no supondría una gran diferencia. Entonces, me volví hacia el espíritu y pregunté: "¿Qué significa que un alma tenga 'cuello'?" "........" Ante mi pregunta, un destello de confusión cruzó el rostro del espíritu. Su expresión era como si dijera: ¿Cómo es posible que no lo supieras? «¿Acaso el Señor del Más Allá se dignaría a preguntar tal cosa...? Si esto es una prueba de mi insignificancia, entonces...» "No es eso. Pregunto porque tengo verdadera curiosidad. No conozco mucho sus costumbres." "........" De repente se refirió a mí como "Señor", así que ¿cómo no iba a preguntar? Además, había dicho algo sobre incrustar un árbol en el alma. Eso era algo que simplemente no podía comprender. "......Un Árbol Divino que sirve como vínculo para completar el mundo. Puesto que lo llevas dentro de ti, por eso pronuncié esas palabras." "¿Soy portador de un Árbol Divino?" Al oír eso, pasé una mano por mi pecho. Un Árbol Divino, dijo ella. ¿Qué significaba eso? "...¿Podría ser?" Fruncí el ceño al recordar la situación. Si realmente había «soportado» algo, entonces... "¿Se refiere a lo que obtuve de Yahwol?" En aquel entonces, sentí claramente cómo la energía se filtraba en mí al tocar el Árbol Divino. ¿Podría estar refiriéndose a eso? "¿Es por eso que piensa que soy su amo?" Si la idea errónea de esta mujer espiritual provenía de eso, entonces era una explicación plausible. Sin embargo... Quizás porque seguí actuando como si no entendiera, la sospecha también empezó a asomar en su expresión. Ahora parecía dudar de si yo era realmente su amo. Y si no lo era, ¿entonces qué era? La cautela se reflejó en sus ojos. "Mmm." Instintivamente, supe que si seguía dejando claro que no era su amo, la situación no se desarrollaría a mi favor. Y como para demostrarlo, los que la custodiaban por detrás dejaban entrever sutilmente su intención asesina. "...¿Qué tengo que hacer?" Si quisiera, podría eliminarlos a todos. No sería particularmente difícil. "Pero aún no he ganado lo suficiente." Deshacerse de esta mujer, que claramente sabía algo, sería un desperdicio. Me faltaba información. Y sabía que podía obtener mucho de aquí. Además... "El Árbol Divino ante mí..." Levanté la vista. Todavía era de día, pero recordé la luna que había visto la noche anterior... "Queda poco tiempo para la luna llena." En tan solo unos días, saldría la luna llena. Y cuando eso sucediera, llegaría el momento del que mi madre había hablado. "La noche de luna llena, me dijo que la encontrara en la colina." La colina que ella mencionó debe ser precisamente este lugar en el valle de Mareong, donde se encontraba el Árbol Divino. La pequeña colina misma servía como prueba. "Eso significa que tengo que quedarme aquí unos días y esperar el momento adecuado." Si ese era el caso, no había necesidad de crear un conflicto innecesario. Una vez tomada la decisión, hablé con la mujer. "Ya veo... Tal como lo esperaba." Mientras yo asentía, ella reaccionó. "Yo—" "La prueba termina aquí." La interrumpí. "Había algo que necesitaba confirmar, así que te puse a prueba. Me disculpo por ello." "...!" Una leve sonrisa asomó en mis labios mientras hablaba, y los ojos del espíritu se abrieron de par en par al comprender lo que oía. "¡Tal como lo imaginaba...!" Su expresión demostraba que estaba convencida de que había tenido razón desde el principio. Al ver eso, le di la espalda. Mi mirada estaba fija únicamente en el Árbol Divino, de espaldas a la mujer. Si todo esto era una actuación, no podía dejar que mi expresión me delatara. "¿Dijiste que te llamabas Espíritu?" "Así es, Gran Ser." "Entonces, como dijiste, soy un ser de otro mundo." "Ah..." Su voz temblaba de asombro. ¿Por qué le conmovió tanto el hecho de que yo viniera de otro lugar? No lo entendía, pero bueno, ya lo entendería más adelante. "Les haré una pregunta. ¿Por qué están todos atados aquí?" Reunidos en el valle de Mareong, incapaces de marcharse. Eso significaba que no se quedaban allí por voluntad propia. Como si ya supiera la respuesta, observé cómo el espíritu inmediatamente juntaba las manos delante de ella y hablaba. "...Somos los descendientes del linaje Seoksan, los guardianes eternos del valle de Mareong." "¿El linaje Seoksan?" "Sí... Una rama de la Tribu de la Noche Iluminada por la Luna, donde residen aquellos con sangre particularmente pura." "...Veo." Su sangre era especialmente pura. Eso sí que lo podía entender. "Así que realmente forman parte de la Tribu de la Noche Iluminada por la Luna." No solo humanos con orejas y colas de bestias... "También hay quienes son casi completamente bestiales." Aparte del hecho de que caminaban sobre dos piernas, algunos de ellos parecían indistinguibles de los animales salvajes. Pero la verdadera pregunta era... "¿Y tú?" Las demás, bien. Pero esta... este espíritu... ¿qué era ella? A diferencia de los demás, ella guardaba un parecido asombroso con la Tribu de la Noche Iluminada por la Luna que yo conocía. Aun con el velo que le cubría el rostro, era evidente que tenía rasgos humanos. Sus orejas y cola de zorro confirmaban su ascendencia, pero... "Eres diferente a los demás." Si su explicación fuera correcta, ¿no debería parecerse más a ellos? Ante mis palabras, como si hubiera estado esperando la oportunidad, el espíritu habló. "...Entre el linaje Seoksan, una vez cada mil años nace una nueva generación que hereda el papel de sacerdotisa." "¿Una nueva raza?" "Sí. El Señor de Todos los Reinos les concede su bendición, enviando un niño que lleva su imagen y semejanza." "...¿Qué?" Al oír eso, mi expresión se torció mientras miraba al espíritu. "¿Tiene el mismo parecido con el amo?" Eso significaba... "¿Se parece a mi madre?" Pelo blanco, orejas blancas y cola blanca. Su velo ocultaba su rostro, e incluso cuando intenté penetrarlo con mis sentidos, permaneció impenetrable. Eso significaba que el velo en sí era un artefacto, probablemente una herramienta espiritual. "Me disculpo. No muestro mi rostro porque se parece al de nuestro Señor. Está prohibido mostrarlo imprudentemente." Como llevaba el rostro del Señor de Todos los Reinos, lo cubrió con un velo. Ese era el significado. Pero... "¿Con qué propósito?" El Señor de Todos los Reinos: ¿por qué creó a su especie, designándolas como sacerdotisas y trayéndolas a este lugar? Esa pregunta seguía sin respuesta. El espíritu, con la voz teñida de melancolía, continuó explicando. "...Originalmente, este lugar estaba destinado a ser una tierra donde la voluntad de nuestro amo pudiera ser difundida y entregada." Su mirada recorrió los alrededores. "Ni siquiera el monte Marryeong siempre fue así. Hubo un tiempo en que era un lugar mucho más vibrante y hermoso." A simple vista, seguía siendo un bosque de aspecto agradable, pero más allá de sus límites, la realidad era diferente. Afuera, no había más que roca estéril; ni rastro de vida, ni rastro de vitalidad. "¿Así que no siempre fue así?" ¿Acaso no había sido siempre solo piedra? "Pero hace unos doscientos años... cuando las palabras de nuestro maestro dejaron de llegarnos, se produjo un gran cambio." "¿Un gran cambio?" "Apareció un ser que se hacía llamar el 'General'... y cuando llegó el Jefe, toda la vida en esta montaña fue borrada." "...¿Eh?" ¿Apareció el Jefe y la vida se desvaneció? "Comenzó a capturar a todos los que originalmente vivían en el monte Marryeong. Por razones desconocidas, la montaña fue perdiendo su vitalidad poco a poco. No tuvimos más remedio que huir." "...¿Huiste de este general?" "Así es... Dado que no había dónde esconderse de su mirada en la cima de esta montaña, no tuvimos más remedio que usar el fragmento que dejó nuestro maestro." "¿Un fragmento?" El espíritu reveló con cuidado algo que tenía en la mano. Un fragmento de piedra de un intenso color carmesí. "Es una reliquia divina enviada por nuestro maestro a la sacerdotisa." "........" En el momento en que lo vi, lo entendí. "...¿Qué demonios es esa energía?" La enorme cantidad de poder que contenía ese pequeño fragmento era absurda. Una fuerza abrumadora, pero a la vez algo ajeno. En el instante en que lo vi, mi cuerpo reaccionó instintivamente. "¿Así que usaste esto para crear este espacio?" "Así es... Esta tierra es un refugio que creamos usando el poder otorgado por nuestro amo." "¿Por qué no intentaste escapar?" "...Porque no podemos. Sin el permiso del jefe, no podemos abandonar el monte Marryeong..." "Mmm." Así pues, cuando el jefe tomó el control del monte Marryeong, su fuerza vital se desvaneció. Capturó a todos los que originalmente habían vivido aquí. Y para escapar, utilizaron el poder del fragmento para crear un santuario oculto. Tras escuchar todo esto, surgió una pregunta. "¿Entonces por qué solo percibo tu presencia durante el día?" Me había percatado del problema en este lugar. Su presencia era imperceptible por la noche, pero se hacía evidente durante el día. Si realmente intentaban esconderse del Jefe, no deberían haber dejado ningún rastro de su existencia. "Es imposible que ese cabrón no se dé cuenta." Ya había podido comprobar lo agudos que eran sus sentidos. Si estas personas realmente habían huido de él, entonces permitir que se supiera de su presencia era prácticamente invitarlo a entrar a la fuerza. Ante mi pregunta, el espíritu respondió: "...El General del Monte Marryeong no se mueve durante el día." "¿Qué?" Esa sí que fue información útil. "Nunca actúa mientras hay sol. Solo empieza a moverse cuando cae la noche. Sabiendo esto..." "¿Dejas que tu presencia se sienta con más libertad durante el día?" "Eso es correcto." "...Si ese es el caso, entonces supongo que es para ahorrar energía." "S-sí... es correcto." Cuando adiviné el motivo, el espíritu pareció sorprendido. Aunque ese fragmento contenía una inmensa cantidad de energía, en última instancia era un recurso finito. Para que durara el mayor tiempo posible, tuvieron que racionarlo. "Así que, cuando el Jefe está inactivo —o inconsciente— durante el día, reducen la densidad del espacio para ahorrar energía." Eso explicaba por qué solo podía detectar su presencia durante el día. Con ese pensamiento, crucé los brazos. Tenía una idea general de la situación. Al menos hasta ahora. "Y una última cosa." Miré al espíritu. "Dijiste que me estabas esperando. ¿Cómo era posible?" Toda esa charla sobre un "gran ser", la forma en que actuaban como si me hubieran estado esperando. La forma en que reaccionaron, como si supieran que yo iba a venir. Esa era la parte más importante para mí. Debido a esa creencia... "Me están dando toda esta información libremente." La razón por la que me ofrecían tanto en el momento en que me reconocí como el Señor del Más Allá... Esa respuesta también debía estar oculta dentro de esta pregunta. Como si lo hubiera estado esperando, el espíritu respondió de inmediato. "...Nuestro amo nos dejó un mensaje." "¿El maestro?" "Sí. Hace doscientos años, cuando nuestro maestro nos habló por última vez... expresaron su pesar por las pruebas que estaban por venir y, junto con el fragmento, nos dejaron una última promesa: Que otro Señor del Más Allá vendría algún día a encontrarnos... y nos concedería la salvación." Mientras hablaba, el espíritu apretó la mano alrededor del fragmento. "...Por fin ha llegado el momento." Su voz temblaba, cargada de emoción. "...Oh, el Grande." Bajó la cabeza todo lo que pudo. "Por favor... Por favor, sálvennos." La pequeña figura del espíritu se postró ante mí. "...Mmm." Me rasqué la mejilla mientras la miraba. "No." "Muchas gracias... ¿Eh?" El espíritu levantó la cabeza, sobresaltada. Su velo ondeó ligeramente. Aun sin ver su rostro, era imposible no notar su asombro. Así que sonreí y lo repetí. "Dije que no." "........" Todo su cuerpo se puso rígido.
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Estás leyendo el capítulo 1023 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 3 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.