Leer Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1010 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli, Idris✍️ Traducción: Crowli, Idris
El silencio se extendió por el aire.
El lago ondulaba suavemente.
El aroma a hierba me rozó la nariz.
Una luz cálida, tan suave que podría confundirse con la luz del sol, se filtraba por el espacio, acompañada de una brisa inexplicable que me hacía cosquillas en el pelo continuamente.
Nada particularmente destacable.
En realidad, todo era dolorosamente ordinario.
Incluso el árbol que tenía bajo la mano —que no se diferenciaba de ningún otro— me parecía completamente común.
Y sin embargo, en medio de toda esa normalidad, la presencia de la figura extraordinaria que tenía delante me hizo fruncir el ceño.
'¿Qué es esto?'
¿Qué era exactamente lo que estaba mirando?
Golpear.
Era como si mi cuerpo hubiera dejado de funcionar. Sentía la sangre pesada, el flujo de energía en mi interior se ralentizaba.
La causa de esa sensación era ella.
Crucé la mirada con ella.
Iris de color rojo violeta, como las auroras boreales que surcaban el cielo nocturno.
Su larga melena blanca caía en cascada por su espalda, fundiéndose con su piel pálida.
Y esa voz suave que me había llamado hace un momento.
Uno por uno, mi mente unió cada detalle, y mi cuerpo congelado comenzó lentamente a responder.
'Cómo...?'
¿Cómo llegó ella aquí?
¿Me había seguido?
Era posible. Alguien como el Señor era una existencia insondable; si ella tuviera maneras de aparecer así, no me sorprendería.
Pero-
'En este momento...'
Más allá de la sospecha, había algo en sus palabras que me había conmovido profundamente.
"Mi hijo."
Las palabras que pronunció...
No había manera de que pudiera malinterpretar su significado.
"...¿Madre?"
Con cautela, pronuncié el título que tanto anhelaba decir.
Y ella sonrió.
Entonces, extendiendo una mano blanca y delicada, se acercó a mi mejilla.
Sus movimientos eran lentos, agonizantemente lentos, pero no pude obligarme a apartarla.
Finalmente, sus dedos rozaron mi piel.
Fue entonces cuando...
"Ah..."
En el momento en que sentí el tacto de mi madre, me di cuenta de algo.
No hubo ninguna sensación.
No en el sentido de calidez o frescura.
No sentía absolutamente nada.
Lo que significaba—
¿Un pensamiento persistente?
La persona que tenía delante no estaba realmente viva.
Y sin embargo, yo sabía que mi madre seguía viva en otro lugar.
Así que decir que esto era simplemente un pensamiento recurrente me pareció... incorrecto.
¿Es esto también el poder de una ilusión o de un hechizo?
No fue simplemente una alucinación. Tenía que ser una de las dos.
Al darme cuenta de esto, sentí una oleada de decepción en mi interior.
Porque la mujer que tenía delante era una impostora.
Y luego-
"Lo lamento."
La ilusión de mi madre se disculpó.
"Pareces muy decepcionado."
"...Madre."
"Pero esta era la única manera."
Su expresión cambió mientras hablaba.
Una sonrisa triste.
Se me apretó el pecho.
Apenas podía recordar su rostro.
Pero esa expresión...
Esa, jamás la olvidaré.
Era la misma cara que había puesto cuando me dejó atrás.
El último rostro que me había mostrado.
"No te pido que lo entiendas... Pero si me estás recibiendo así, significa que no había otra manera."
"...¿Cuál es esta situación?"
¿Qué estaba pasando?
¿Por qué estaba aquí la ilusión de mi madre?
No lo entendía, así que formulé la pregunta.
Y mi madre respondió.
"Esta era la única manera que tenía de hablar contigo."
"...¿Háblame?"
"Sí. Y también es gracias a que tocaste el Árbol Divino."
Señaló con un gesto el árbol que estaba detrás de mí: el Árbol Divino.
"Y además... significa que esa niña hizo su parte."
"...¿Ese niño?"
"Aquel que te ha estado cuidando en mi lugar."
"...¿Te refieres a... Shin Noya?"
"Así es."
"......"
Al oír eso, me quedé momentáneamente estupefacto.
Llamar niña a Noya...
Por su apariencia, mi madre podría pasar fácilmente por una niña pequeña, o incluso por una nieta.
¿Y aun así llamó niña a Noya?
"Estoy agradecida. Parece que le ha ido bien."
"No..."
Tenía muchísimas cosas que quería señalar.
Pero ahora no era el momento.
Porque tenía cosas mucho más urgentes que preguntar.
"¿Fuiste tú... quien me convocó al Abismo?"
Mi madre permaneció en silencio por un momento, simplemente mirándome.
Apretó los labios, como si estuviera eligiendo sus palabras.
Y entonces ella habló.
"Sí."
Ella lo confirmó.
"Si estás aquí, significa que... fui yo quien te llamó."
Así que era cierto.
Ya lo había oído.
Pero necesitaba confirmarlo yo mismo.
Había venido al Abismo porque mi madre me había llamado.
Y si ese era el caso, solo quedaba una pregunta por hacer.
"...¿Por qué me llamaste aquí?"
¿Por qué me había traído aquí?
Y más que eso...
"¿De verdad estoy destinada a convertirme en un desastre?"
"......"
Tal como Shin Noya había dicho...
No Cheonma.
Nadie más.
Pero yo.
¿Acaso yo era la verdadera calamidad destinada a destruir Zhongyuan?
Al oír mis palabras, los ojos de mi madre se abrieron ligeramente.
Entonces-
Su expresión se volvió aún más amarga que antes.
"...Así que has llegado a ese punto. Una lástima."
"......"
Esas palabras...
Eran mucho peores que el silencio.
Mis puños se apretaron solos.
"¿Entonces es verdad? ¿De verdad soy un desastre?"
Su respuesta implicaba que yo era el ser destinado a borrar toda la vida en Zhongyuan y reconstruirla desde cero.
Ya me lo esperaba.
Tras mi conversación con Noya, comprendí que era una posibilidad.
Pero-
"...¿Por qué?"
Aun así, no pude aceptarlo del todo.
"¿Por qué yo?"
No sabía qué tipo de expresión estaba haciendo.
Pero yo sabía que debía de estar retorcido por la rabia.
"...¿Por qué diablos tengo que ser yo? ¿Tienes idea de cómo he vivido?"
Me había reencontrado con mi madre, aunque solo fuera una ilusión suya.
Pero en lugar de alegría, las emociones que había estado reprimiendo durante tanto tiempo afloraron con fuerza.
"¡Maldita sea! ¡Yo...! ¿Sabes por lo que he pasado?!"
Habían pasado menos de diez años desde mi regresión.
Un periodo de tiempo corto, comparado con mi vida anterior.
Pero las cosas que hice en ese tiempo no fueron pocas.
Al principio, simplemente quería una vida un poco mejor.
Había pensado que, mientras pudiera vivir en paz, sin verme envuelto en los desastres de mi pasado, eso sería suficiente.
Ese era mi primer objetivo.
Pero con el paso del tiempo, me di cuenta de que si quería proteger a las personas que me importaban...
Tendría que detener a Cheonma yo mismo.
Para ello, hice muchas cosas.
Mi cuerpo hacía tiempo que se había oxidado y perdido su brillo, demasiado desgastado para los ideales y la justicia.
Abandoné la moral, descarté la indecisión.
Me manché las manos con sangre que jamás debí haber tocado.
No busqué honores ni fama; los utilicé como meras herramientas.
Todo lo que hice fue para seguir adelante.
Para aquellos que vivieron y murieron por mí.
Por ellos, he soportado todo para llegar hasta aquí.
Y sin embargo...
"¿Y ahora me dices que yo soy el desastre?"
¿Se suponía que yo debía matar a esas mismas personas?
"¿Por qué...? ¿Por qué yo? Si no hay otra opción..."
Si no hay otra cosa...
"No debería ser yo."
"......"
"Eso no tiene ningún sentido."
Recordé el derramamiento de sangre que Cheonma había provocado en mi vida pasada.
El aire de Zhongyuan estaba impregnado del olor a sangre.
Una época donde solo quedaban gritos y desesperación.
Las llamas lo redujeron todo a cenizas.
Los lamentos de una madre por su hijo perdido.
Un hombre acunaba a su esposa bajo las ruinas de su hogar, mientras su cuerpo se convertía en cenizas.
La luna se desvaneció y las estrellas cayeron.
El día en que perecieron incontables héroes, que podrían haber iluminado el mundo, mientras que los viles y los miserables se alzaron en su lugar.
La sangre se derramó con tal profusión que llenó los cielos e inundó la tierra, convirtiendo el mundo en un mar carmesí.
Si alguien me preguntara qué es el infierno, sin dudarlo señalaría esa escena.
"¿Por qué soy yo el desastre?"
¿Cheonma, la que causó todo esto, no es el desastre, sino yo?
Por más que lo pensé, no pude entenderlo.
"...¿Qué he hecho...?"
Decir que no hice nada sería mentira, pura arrogancia. Pero comparado con lo que Cheonma hizo en mi vida pasada, la sangre en mis manos no era más que una gota en el océano.
Y sin embargo, en respuesta a mi amargo arrebato...
"...Lo lamento."
Fue una disculpa breve.
Una malditamente corta.
"Ja..."
Un suspiro vacío escapó de mis labios. Dejé escapar una risa silenciosa.
"Tenía muchísimas ganas de verte... Nunca pensé que sería así."
¿Cuánto la había anhelado?
Y, paradójicamente, ¿cuánto había deseado yo olvidarla?
Para mí, mi madre era una sed insaciable.
Como un tarro con un agujero en el fondo, siempre vacío, sin importar cuánta agua se le eche.
Había pasado mi vida sediento, desesperado por llenar ese vacío.
Solo para finalmente volver a encontrarme con ella y escuchar esto.
"...Joder, qué demonios."
Apenas pude tragar la maldición que me subía a la garganta.
"Entonces, ¿la razón por la que me llamaste aquí era para convertirme en un desastre?"
Podía oír la rabia en mi propia voz. Pero ya no había vuelta atrás.
Ella había dicho que mi alma había sido retorcida.
Que esta distorsión fue lo que impidió que mi destino como desastre se manifestara por completo.
Que cuando comí el fruto divino, me devolvió a mi estado original.
Y el problema era...
"Ese fruto divino... fue obra tuya, ¿verdad?"
"Sí."
Siguiendo a Yarang, comiendo el fruto divino—
Todo fue orquestado por mi madre.
"...¿Y retorcer mi alma en primer lugar? ¿Fuiste tú también?"
"Sí."
No me molesté en preguntar cómo.
Eso no era lo que necesitaba saber ahora mismo.
"¿Por qué?"
"Te tomaste la molestia de reprimirlo... ¿Por qué me traes aquí solo para deshacerlo?"
Si su llegada al Abismo no fue un milagro o una coincidencia, entonces esto también tenía que ser su intención.
¿Qué demonios quería de mí?
Seguramente-
"Quieres que me convierta en un desastre..."
"No."
Me interrumpió antes de que pudiera terminar la pregunta.
Una reacción diferente a la de antes.
"...En absoluto."
"Entonces-"
"Destino..."
Antes de que pudiera decir algo más, me interrumpió de nuevo.
"El destino es como un camino que no puedes desviar ni detener. Es un camino que debes seguir recorriendo, porque detenerse es imposible."
"...¿Qué estás diciendo?"
"La voluntad del mundo se ha infiltrado en ti... Era algo que no se podía cambiar, hicieras lo que hicieras."
Crack.
Extendió la mano y la rozó contra el Árbol Divino.
A diferencia de cuando yo la toqué y no sentí nada, sus dedos contra la corteza produjeron sonido.
"Así que decidí que, si no podía detenerlo, si no podía manipularlo... entonces lo escondería."
"¿Esconderlo...?"
"Sí. Si no hubiera manera de cambiarlo, haría como si nada para que el mundo lo viera."
"¿Cegar los ojos del mundo...?"
¿Qué demonios significaba eso?
Mientras fruncía el ceño, tratando de comprender sus palabras...
"Zhongyuan es una anomalía."
Ella no dejó de hablar.
"En el momento en que superó un desastre imposible, eso se convirtió en el problema."
Se refería a la primera masacre de Cheonma.
"Hizo posible lo imposible. Eso captó la atención del mundo... Y poco después, se dieron cuenta de que algo andaba mal. Porque para superar un absoluto..."
Su mirada se encontró con la mía.
"—significa que alguien hizo algo que nunca debió haberse hecho."
Algo que nunca debería haber sucedido.
Y alguien que lo hizo posible.
En mi mente, recordé a Mua, aquel a quien una vez se llamó el maestro de Zhongyuan, y a Yeon Ilcheon, aquel que había regresado de la muerte.
"Así pues, el mundo actuó para corregir su error. No permitiría que el mismo error volviera a ocurrir."
"...Por eso te enviaron a Zhongyuan."
El mundo no repetiría sus errores.
Debilitó a los guerreros de Zhongyuan, impidiendo que pudieran resistir otro desastre.
Y entonces, desató una nueva calamidad.
Se suponía que esa calamidad sería mi madre.
"Y, sin embargo, fracasó."
Ella no se había convertido en la gobernante de Zhongyuan.
No había llegado como un desastre.
Y ante ese fracaso, el mundo formuló otro plan.
Ese plan era...
A mí.
Todo lo que había descubierto hasta el momento me llevaba a esa conclusión.
¿Por qué yo?
Si fuera yo, ¿cómo me convertiría exactamente en un desastre?
No quería entender.
Me negué a entender.
Pero a la realidad le importaba un bledo mi voluntad.
Por muy horrible que fuera esta pesadilla, seguía siendo la realidad.
Apreté los dientes, preparándome para hablar—
"...Estás equivocado."
Mi madre me lo negó.
"El mundo no fracasó."
"...¿Qué?"
¿No falló?
"¿Qué demonios quieres decir?"
"Hijo mío, desde el principio... El mundo nunca quiso que yo fuera la desgracia de Zhongyuan."
"...Pero viniste."
"Sí, lo hice. Pero... no me enviaron allí para que fuera un desastre."
¿Qué demonios estaba diciendo?
"El mundo no deseaba confiar semejante papel a un amo que ya había perdido su propio mundo. Sencillamente no tenía otra opción, porque yo era el único que podía transitar brevemente entre mundos."
Eso fue lo que dijo Noya.
Que debido a que existían dos Señores en el Abismo, ciertas cosas se volvieron posibles.
Pero-
"...¿No era precisamente por eso que podías convertirte en un desastre?"
Si mi madre hubiera llegado a Zhongyuan como un desastre...
Y si ella hubiera fracasado...
¿Acaso no era yo simplemente su reemplazo?
Eso era lo que todo esto parecía sugerir.
"No vine a Zhongyuan para traer un desastre. No... No como un señor, sino más bien..."
Ella se interrumpió a sí misma.
Su mirada se encontró con la mía, y su rostro, normalmente sereno, se contrajo.
En su frente se formaron leves arrugas, desbordándose de emociones.
Esa expresión—
Los sentimientos que lo motivaban eran de tristeza.
Y culpa.
En el momento en que puso esa cara, lo supe.
Sabía que lo que fuera que estuviera a punto de decir...
No es algo que quiera oír.
Y luego-
"...Sería más preciso decir que vine a dar a luz a un desastre."
Ella lo dijo.
Y durante mucho tiempo, no pude decir nada.
No podía hablar en absoluto.
Porque lo que acababa de decir...
Eso significaba que desde el principio...
Toda mi vida había formado parte del diseño del mundo.

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Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) Capítulo 1010
Estás leyendo el capítulo 1010 de Amigo de la Infancia del Cenit (Novela), un novela. Gu Yangchun, quien traicionó a las sectas ortodoxas, se convirtió en un humano demoníaco bajo el dominio del Demonio Celestial. Viviendo como tal, llevó una vida llena de arrepentimiento. Cometió innumerables maldades… Este capítulo tiene publicado el 1 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli, Idris. Amigo de la Infancia del Cenit (Novela) tiene 1136 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.