Leer Ámeme señorita Villana! (Novela) Capítulo 2 online gratis en español
— Punto de vista de Mina —
Hoy, finalmente, ha llegado el día.
Después de años de preparación, he alcanzado la edad necesaria para ingresar a la Academia Real de Astoria.
Dieciséis años.
Una edad que, para muchos, no significa más que un número.
Pero en nuestro mundo... marca el inicio de algo importante.
La Academia Real.
La institución mágica más prestigiosa del reino.
Un lugar donde solo aquellos con talento, disciplina y respaldo suficiente logran entrar.
Incluso entre nobles, los requisitos son absurdamente exigentes.
Pero, por supuesto...
eso nunca representó un problema para mí.
Soy Mina Belrose.
Y no hay nada en lo que no haya sido preparada adecuadamente.
Desde muy joven, recibí formación en múltiples áreas:
Etiqueta. Estrategia. Historia. Política.
Y, por encima de todo...
magia.
Antes incluso de poner un pie en esta academia, ya contaba con una base sólida.
Mis tutores solían elogiar mis capacidades, calificándome como "excepcional".
Aunque, personalmente...
nunca le di demasiado valor a eso.
El talento es, en el mejor de los casos, una ventaja inicial.
Nada más.
Sin disciplina...
sin esfuerzo...
sin la voluntad de superarse...
no sirve de absolutamente nada.
Cualquiera que desee alcanzar la grandeza debe comprender algo básico:
Nada se obtiene sin trabajo.
Es una idea que muchos consideran "dura".
Pero la realidad no está obligada a ser amable.
Aquellos que se quejan de su situación...
aquellos que culpan a sus circunstancias...
No son más que personas que han decidido no avanzar.
Y yo...
no tengo intención de ser como ellos.
Algunas semanas después
— Minutos antes del inicio de clases —
—Se siente bien... —murmuré en voz baja—
finalmente asistir a la academia.
Había esperado este momento durante mucho tiempo.
El ambiente era... adecuado.
Estudiantes entrando y saliendo.
Conversaciones superficiales.
Nobles saludándose como si ya se conocieran de toda la vida.
Nada fuera de lo esperado.
—Aún queda algo de tiempo antes de que comiencen las clases...
Llevé una mano a mi mentón, pensativa.
—Supongo que debería revisar quiénes serán mis compañeros.
Exhalé suavemente.
—Aunque... me preocupa que no sean particularmente competentes.
Mi mirada se endureció ligeramente.
—¿Qué haré si la mayoría entró únicamente por su apellido?
Era una posibilidad más común de lo que debería.
Personas sin mérito real... ocupando espacios que otros sí podrían aprovechar.
Inaceptable.
Me acerqué al cartel principal, donde se encontraban listados los grupos.
Mi nombre no tardó en aparecer ante mis ojos.
Lo recorrí con calma.
Analizando.
Evaluando.
—Hmph...
Crucé ligeramente los brazos.
—Parece que, dentro de todo, el nivel es... aceptable.
Algunos nombres me resultaban familiares.
Otros no tanto.
Hasta que uno en particular llamó mi atención.
"Iris Lane".
Fruncí levemente el ceño.
Ese nombre...
ya lo había escuchado antes.
Una plebeya.
Según los rumores:
Posee una cantidad excepcional de energía mágicaDestaca en conocimiento teóricoFue reconocida directamente por el gobierno
Y, gracias a eso...
obtuvo una beca para ingresar a la Academia Real.
—...
Guardé silencio unos segundos.
—No creo que una simple plebeya haya logrado todo eso sin más.
Mi mirada se volvió más analítica.
—Tal vez... sea alguien a considerar.
Pero inmediatamente después—
—...aunque sigue siendo una plebeya.
Mi expresión se endureció.
Los plebeyos...
Personas sin educación adecuada.
Sin disciplina.
Sin control.
Y, en demasiadas ocasiones...
causa de problemas innecesarios.
—Tienden a destruir todo en lo que se involucran...
murmuré, casi para mí misma.
Di media vuelta.
—Supongo que será mejor dejar algo claro desde el principio.
Una leve sonrisa apareció en mi rostro.
—Esa chica... debería aprender rápidamente cuál es su lugar.
\*\*\*
— Punto de vista de Mina —
Decidí apresurarme hacia el aula que nos había sido asignada.
Los pasillos estaban... tranquilos.
Demasiado tranquilos.
Sin embargo, a medida que avanzaba, comencé a notar algo extraño.
Un ruido.
No.
Más bien...
un alboroto creciente.
Provenía del exterior.
Pasos apresurados.
Una voz.
Demasiado ruido para una sola persona.
Fruncí ligeramente el ceño.
Normalmente no habría prestado atención a algo así.
Pero esto...
era excesivo.
—Qué molesto...
murmuré.
Aun así, continué mi camino.
Cuando finalmente llegué al aula, todo parecía en orden.
Estudiantes tomando asiento.
Conversaciones discretas.
El ambiente adecuado para el primer día.
Perfecto.
Di un paso dentro del salón.
Luego otro.
Y entonces—
Un escalofrío recorrió mi espalda.
Me detuve en seco.
Fue una sensación repentina.
Instintiva.
Como si algo...
no debería estar ahí.
Lentamente, giré la mirada hacia la entrada.
Y la vi.
Una chica de estatura similar a la mía.
Cabello largo, de un tono marrón oscuro.
Vestimenta... extraña.
Llevaba algo parecido a un pequeño poncho blanco, con bordados.
...¿Quién usaría algo así en pleno verano?
Sin embargo, eso no era lo importante.
Lo importante era su comportamiento.
Se detuvo en la entrada.
Y comenzó a mirar alrededor.
No como alguien confundido.
Sino como alguien...
buscando algo específico.
Y cuando sus ojos se posaron sobre mí—
Lo sentí.
Un mal presentimiento.
—...
Y al siguiente instante—
—¡¡SEÑORITAAA MINAA!!
Corrió directamente hacia mí.
Sin dudar.
Sin detenerse.
—¿¡Q-qué crees que estás haciendo!?
Reaccioné de inmediato, apartándola con firmeza antes de que pudiera siquiera tocarme.
Mi corazón latía con fuerza.
No por miedo.
Sino por la absoluta falta de sentido de la situación.
La observé con más detenimiento.
Cabello oscuro.
Rasgos... simples.
Vestimenta modesta.
Y entonces lo recordé.
—Iris Lane...
La plebeya.
La becada.
—...¿Por qué es tan extraña?
Antes de que pudiera procesarlo completamente—
—¡Es usted absolutamente preciosa!
...
Parpadeé.
Una vez.
Dos.
—...
¿Qué...?
Aquello no tenía ningún tipo de lógica.
Sus palabras...
Su tono...
Su expresión...
Era como si—
No.
Como si fuera algo completamente distinto.
—Hmph...
Enderecé la postura.
—Alguien como tú debería mostrar más respeto.
Mi voz recuperó su firmeza habitual.
—Deberías arrodillarte... y limpiar mis zapatos.
Era una provocación.
Nada más.
Una forma sencilla de marcar límites.
O eso esperaba.
—¿Desea que limpie sus zapatos, señorita Mina?
...
—¡Con gusto lo haré!
...
—¡Incluso con la lengua, si es necesario!
—¿¡QUÉ!?
Retrocedí un paso, incapaz de ocultar mi sorpresa.
—¿Qué clase de barbaridades estás diciendo?
Esto ya había cruzado cualquier límite aceptable.
—Estás completamente loca.
—Tal vez usted me odie, señorita Mina...
La miré.
—...pero yo la amo más que a nada en el mundo.
El aula estalló en murmullos.
Risas.
Susurros.
Confusión.
Y no era para menos.
—...
¿Amor?
¿De qué estaba hablando?
No solo éramos desconocidas.
Sino que, además—
—Esto no tiene ningún sentido...
murmuré.
Dos mujeres.
Sin relación alguna.
Y aun así...
Sus palabras no sonaban como una broma.
Eso era lo más desconcertante de todo.
Apreté ligeramente los puños.
—Te aseguro que te arrepentirás de haber puesto un pie en esta institución.
Mi voz fue firme.
Fría.
Desde ese momento...
lo decidí.
Me encargaría personalmente de enseñarle su lugar.
No solo por su origen.
No solo por su comportamiento.
Sino por haberme hecho pasar semejante vergüenza... frente a todos.
—...Inaceptable.
Giré sobre mis talones y me dirigí a mi asiento.
O eso intenté.
Porque, por supuesto...
—Señorita Minaaa... jeje...
La voz volvió.
—Mi asiento está justo al lado suyo.
...
Me detuve.
Lentamente, giré la mirada.
Y ahí estaba.
Sonriendo.
—...
Cerré los ojos por un segundo.
—Esto... tiene que ser una broma de mal gusto.
Suspiré.
—¿Qué hice para merecer esto...?
Por un instante, incluso consideré la posibilidad de que—
No.
Era absurdo.
Los dioses no tenían nada que ver con esto.
...¿o sí?
En este mundo, se dice que las deidades guían el destino de las personas.
Que otorgan a cada individuo un Camino.
Una forma de vivir.
De pensar.
De existir.
Y, a través de ello...
la manera en que su magia toma forma.
Pero hay algo que incluso ellos no pueden definir con certeza.
El destino final de una persona.
Ni si aquello que creemos ser hoy...
seguirá siendo lo mismo mañana.
Abrí los ojos.
—Hmph...
Tomé asiento.
—Muy bien...
murmuré en voz baja.
—Veamos cuánto tiempo soportas aquí...
Y así...
comenzó mi peor primer día en la Academia Real.

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Ámeme señorita Villana! (Novela)
Capítulo 3
Ámeme señorita Villana! (Novela) Capítulo 2
Estás leyendo el capítulo 2 de Ámeme señorita Villana! (Novela), un novela. La historia gira en torno a Sora Saito, una estudiante universitaria que posee una gran pasión en los juegos de tipo otome, las novelas y el manga, sin embargo un día súbitamente tras pasar una cantidad peligrosamente… Este capítulo tiene publicado el 19 de octubre de 2026. Ámeme señorita Villana! (Novela) tiene 20 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.