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Leer Ámeme señorita Villana! (Novela) Capítulo 13 online gratis en español

—Punto de vista: Mina Belrose— Últimamente había un problema. Uno pequeño. Insignificante. Molesto. Muy molesto. Extremadamente molesto. Ese problema se llamaba Iris Lane. Abrí los ojos lentamente mientras observaba el techo de mi habitación. Era una mañana tranquila. Los primeros rayos de luz atravesaban las enormes ventanas de la residencia Belrose mientras una suave brisa movía las cortinas blancas. Todo normal. Todo tranquilo. Y, sin embargo... —...Qué problemática. Suspiré. No entendía qué estaba ocurriendo conmigo últimamente. Al principio aquella plebeya solo era una molestia. Una chica extraña. Escandalosa. Pegajosa. Ruidosa. Exageradamente insistente. Y todavía lo era. Seguía siendo insoportable. Pero... Giré un poco la cabeza. —...No es una mala persona. Silencio. Parpadeé. Luego me incorporé lentamente. —¿Qué clase de tontería fue esa? Negué con la cabeza. No, no, no. No estaba pensando correctamente. Definitivamente era culpa de pasar demasiado tiempo cerca de ella. Sí. Tenía que ser eso. Porque si analizaba la situación objetivamente... Iris era extraña. Demasiado extraña. No importaba cuánto la apartara. No importaba cuánto la ignorara. No importaba cuánto la molestara. Seguía sonriendo. Seguía regresando. Y peor aún... No parecía hacerlo por interés. Mucha gente se acercaba a los nobles buscando algo. Prestigio. Dinero. Favores. Contactos. Pero Iris... Fruncí un poco el ceño. —¿Qué gana ella exactamente? Nada. No obtenía nada. Absolutamente nada. Solo... Parecía feliz. Y eso era raro. Muy raro. Más raro aún porque Yukko también era igual de extraña. Suspiré. —Otra problemática. Esa chica era impulsiva. Escandalosa. Terca. Demasiado emocional. Y extrañamente fuerte. Muy fuerte. Recordé la prueba práctica. La velocidad monstruosa. La coordinación absurda. Y luego... La habilidad de Iris potenciándola. Una ligera presión apareció en mi pecho. No era miedo. No. Era otra cosa. Inquietud. Porque si alguien observaba objetivamente la situación... Iris no era fuerte. No físicamente. No mágicamente. Su potencia era baja. Su capacidad ofensiva tampoco era extraordinaria. Y aun así... —Es peligrosa... Murmuré. Porque su habilidad no tenía restricciones. No disminuía. No exigía preparación. No parecía tener límites reales. Podía potenciar magia. Capacidades físicas. Personas. Partes específicas. Y peor aún... Ignoraba condiciones normales. Eso era absurdo. Demasiado absurdo. Imaginé algo por un momento. Un noble. Algún noble arrogante y estúpido. De esos que existían incluso entre familias importantes. Porque sí. Aunque me molestara admitirlo... No todos los nobles eran personas competentes. Había algunos increíblemente idiotas. Presumidos. Escandalosos. Codiciosos. Incluso desagradables. Pero eso era una minoría. Seguramente. Probablemente. ...Tal vez. Sacudí la cabeza. El punto era otro. ¿Qué pasaría si alguien intentara usar a Iris? Con una habilidad así... Podría convertirse en un arma. Podría potenciar ejércitos. Soldados. Magos. Combatientes. Y si alguien suficientemente inteligente la manipulaba... Mi expresión se endureció un poco. —Sería peligroso. Y Yukko tampoco estaba libre. Todavía era pronto. Pero incluso una persona inexperta podía ver algo. Esa velocidad. Ese cuerpo. Esos reflejos. Aquello no era normal. Si seguía creciendo... No. Corregí. Cuando siguiera creciendo. Sería aterradora. Aunque ella parecía demasiado distraída para notarlo. Suspiré. —Las dos son imprudentes. Muy imprudentes. Iris actuaba primero y pensaba después. Y Yukko... Bueno. Yukko directamente no pensaba. Era impresionante. No entendía cómo Oliver sobrevivía junto a ellas. Pensándolo bien... Oliver era extraño. Muy extraño. Pero extrañamente responsable. Recordé aquella conversación. "Como si los nobles fueran mejores." Fruncí ligeramente el ceño. Ese chico... A veces decía cosas extrañas. Aunque... Llevé una mano a mi frente. —...Parece su niñero. Porque realmente actuaba como uno. Yukko haciendo tonterías. Iris haciendo tonterías. Y Oliver observando con cara de: "Ya esperaba esto." Qué vida tan complicada. Aunque... Su grupo... Era raro. Muy raro. Pero... Por primera vez en bastante tiempo... Pensé algo extraño. —Parece divertido. Silencio. Parpadeé. ... ... —¿EH? Me quedé inmóvil. No. No. No. No había pensado eso. Jamás. Nunca. Absolutamente nunca. En ese momento escuché golpes en la puerta. Toc toc. —Señorita Mina. Ah. La salvación. —Adelante. La puerta se abrió lentamente. Y una joven entró con una sonrisa tranquila. Cabello castaño oscuro. Expresión juguetona. Uniforme de sirvienta impecable. —Buenos días, señorita Mina. —Buenos días, Lisa. Lisa sonrió. Luego me miró. Y sonrió más. Oh no. Conocía esa sonrisa. —...¿Por qué pone esa cara? —¿Cara? —Sí. Esa cara. —No tengo ninguna cara. —Tiene una cara. —Qué cruel. Suspiré. Lisa llevaba años trabajando con nuestra familia. Era cercana. Demasiado cercana. Más cercana de lo necesario. Y debido a eso... Se tomaba demasiadas libertades. Demasiadas. Se acercó. —Bien, señorita Mina. Hoy toca prepararse. —Puedo hacerlo sola. —Claro. —Puedo. —Claro. —... Odiaba cuando respondía así. Minutos después estaba sentada frente al espejo mientras ella arreglaba mi cabello. —Mmm. Mala señal. —¿Qué ocurre? —Nada. —Lisa. —Nada. —Lisa. —Nadita. —Lisa. Sonrió. —Escuché algo interesante. Silencio. No. No. No. No. —Escuché que pasa mucho tiempo con cierta plebeya. Cerré los ojos. Por los dioses. —No paso tiempo con ella. —Mmm. —No lo hago. —Claro. —Lisa. —Ajá. —Lisa. —Sí. —La odio. Silencio. Luego Lisa sonrió. —Ya veo. Qué sonrisa tan irritante. —Señorita Mina. —¿Qué? —¿Recuerda a su hermana? Silencio. Mi cuerpo se detuvo apenas un segundo. Muy poco. Pero suficiente. Lisa siguió peinándome suavemente. —Ella también traía personas extrañas. No respondí. —Personas ruidosas. Silencio. —Molestas. Silencio. —Y muy insistentes. Mi mirada bajó un poco. —... —Pero siempre decía algo. Tragué saliva. —... —"Las personas raras son interesantes." Silencio. —... —... —No diga tonterías. Lisa sonrió suavemente. Y no volvió a mencionar el tema. Porque entendía. Siempre entendía. Después de prepararme terminé saliendo hacia la academia. Y durante el camino... Volví a pensar. En Iris. En Yukko. En Oliver. Y en algo que no entendía. Porque... Sí. Iris era una plebeya. Y sí. Los plebeyos tenían vidas difíciles. No tenían tantos privilegios. Ni lujos. Ni comodidades. Era obvio. Pero... Fruncí un poco el ceño. —No entiendo por qué actúan como si fuera tan terrible. Porque trabajar era normal. Porque esforzarse era normal. Porque todas las personas tenían problemas. ¿No? Sí, algunos nobles abusaban de poder. Eso existía. Y algunos eran desagradables. Pero... No podían ser tan terribles. ¿Verdad? No. No. Seguramente no. Además... Los plebeyos exageraban demasiado algunas cosas. Probablemente. Sí. Seguramente. ...Creo. Seguí caminando. Y entonces la vi. A lo lejos. Cabello azul. Sonrisa absurda. Y corriendo. Corriendo hacia aquí. No. No. NO. —¡SEÑORITA MINAAAAAAAAAA! Por supuesto. Corrí la mirada. Tal vez si fingía no verla— —¡LA ENCONTRÉ! Demasiado tarde. Antes de reaccionar... Sentí unos brazos rodeándome. —¡Buenos días! —¡SUÉLTEME! —Qué fría. —¡SUÉLTEME! —Qué cruel. —¡IRIS! Finalmente se separó. Y me observó sonriendo. Sonriendo demasiado. Siempre sonreía demasiado. La observé unos segundos. Y por primera vez... La miré de verdad. Su potencia mágica era baja. Su combate era mediocre. Era torpe. Impulsiva. Distraída. Ridículamente emocional. Y extremadamente rara. Pero... También era amable. Persistente. Valiente. Y peligrosamente confiada. Demasiado confiada. Mucho. Y sin entender por qué... Pensé algo. Algo que jamás habría pensado hace unas semanas. —...Tengo que vigilarla. Parpadeé. ¿Eh? No. No de esa forma. No porque me agrade. Claro que no. Simplemente... Simplemente... Suspiré. Porque si alguien realmente intentaba utilizarla... Ella probablemente sonreiría y confiaría en esa persona. Qué tonta. Qué peligrosa. Qué imprudente. Y qué problemática. La observé de reojo. Iris seguía hablando. No estaba escuchando. Pero seguía hablando. Muchísimo. Demasiado. Y por alguna razón... Esta vez... No me molestó tanto. ... Qué problema.
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Ámeme señorita Villana! (Novela) Capítulo 13

Estás leyendo el capítulo 13 de Ámeme señorita Villana! (Novela), un novela. La historia gira en torno a Sora Saito, una estudiante universitaria que posee una gran pasión en los juegos de tipo otome, las novelas y el manga, sin embargo un día súbitamente tras pasar una cantidad peligrosamente… Este capítulo tiene publicado el 19 de octubre de 2026. Ámeme señorita Villana! (Novela) tiene 20 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.